Elizabeth Hobbs no usa storyboard ni animatic: prefiere improvisar bajo la cámara, y el relato de I’m OK terminó de formarse en el montaje. Winnie Cheung partió de grabaciones sin guion, más de cincuenta personas intentando resolver un acertijo, y montó Albatross Soup como un documental: cada sesión se transcribió y se sacaron frases por temas, personajes y trama hasta llegar a un recorrido lineal, aunque se presente troceado.
Spring se hizo con la herramienta a medio terminar. El equipo trabajó con Blender 2.8 mientras se desarrollaba: la mitad de la película, por ejemplo la iluminación, ya en 2.8, y la animación todavía en 2.79, hasta que, al cabo de dos o tres semanas, quienes animaban pudieron pasarse. ¿Había vuelta atrás? «No, no había vuelta atrás», respondió Andy Goralczyk.