«La película trata del artista Oskar Kokoschka en un periodo dramático de su vida», le contó Elizabeth Hobbs a Dragonframe. «Su amante, Alma Mahler, había terminado la relación y lo había mandado a pelear en la Primera Guerra Mundial». I’m OK se queda en ese tramo breve, en torno a 1914, «cuando había mucha pasión y mucho drama en su vida».

El corto, coproducido por la National Film Board of Canada (NFB), parte del final de una relación tormentosa: el artista expresionista se alista en la guerra; herido de gravedad en combate, vive una serie de recuerdos y visiones mientras el personal sanitario lo traslada por los bosques del frente ruso. Lúdico e imaginativo, explora las heridas del desamor y del trauma, según la NFB. Skwigly lo describió como una avalancha febril de visiones, anhelos y recuerdos del tiempo que pasaron juntos.

Kokoschka firmaba su obra con dos letras: «OK».

Una de las inspiraciones fue una muñeca. La exposición Silent Partners del Fitzwilliam Museum de Cambridge incluía una fotografía de la muñeca de tamaño natural, algo siniestra, con la figura de Mahler que Kokoschka encargó después de la ruptura. «Empecé a investigar su relación con Alma Mahler y me di cuenta de que los grabados y las obras de teatro que creó sobre esa relación eran mucho más fascinantes que la muñeca, que creo que representó un momento de locura», explicó Hobbs.

Hobbs partió de la obra de Kokoschka, «en particular sus litografías y dibujos, pero también sus diarios, sus obras de teatro y su autobiografía», contó a la Anglia Ruskin University. «Usé elementos de su obra o de sus escritos como punto de partida para cada plano o escena; lo dibujaba muchas veces para darle vida, hasta que se convertía en algo». Con fondos adicionales de su departamento en esa universidad, investigó en el Oskar Kokoschka Centre de Viena.

En una entrevista para Cartoon Brew que cita Short of the Week, describió la preparación: «Encontré la música que [Kokoschka] asociaba con ese periodo, leí sus obras de teatro, sus escritos, y estudié todos sus grabados y pinturas. Y luego animé sobre la obra y alrededor de ella». A Dragonframe le resumió el resultado: «La animación brota de sus dibujos, pinturas, grabados y obras de teatro, y mi proceso es muy intuitivo».

Short of the Week advirtió que la primera vez el corto golpea con un torrente de colores, líneas y trazos en movimiento constante, con un montaje rápido, y que al principio parece menos un relato que el retrato expresionista de un delirio. En su lectura, a la segunda vez las escenas empiezan a encajar: los cambios de la música guían entre los recuerdos, y los motivos que vuelven, un pájaro, una cruz, una pareja abrazada, dan sentido y estructura a los pensamientos febriles de Kokoschka. La imagen tiene el estilo de Hobbs, pero está empapada del arte del pintor, y algunos fotogramas llevan un rótulo fugaz que identifica la obra citada.

No hay diálogos, algo nuevo para Hobbs. «Sin duda es un reto nuevo hacer una película sin diálogos, porque en mis películas anteriores disfruté mucho transmitiendo humor con palabras», dijo. «I’m OK es otro tipo de película, porque trata del amor y la guerra, y de un artista, así que su obra, combinada con la música, hizo que las palabras no fueran tan necesarias». La Anglia Ruskin University describe esa música como una banda sonora operística y poderosa.

La película es un diálogo entre su obra y la mía.

«Tengo un estudio en el baño de mi casa», contó Hobbs a Dragonframe. «Animé bajo la cámara de truca, pintando sobre una hoja A5 para cada fotograma y usando Dragonframe para capturarlos mientras la pintura sigue fresca. No uso storyboard ni animatic: prefiero improvisar bajo la cámara». La cámara de truca (rostrum camera) mira desde arriba a la mesa donde está el papel, y Dragonframe es el programa que guarda cada imagen.

«Así hay muchas sorpresas y el trabajo tiene vida», siguió. «Voy montando todas las secuencias a medida que avanzo, buscando una especie de ritmo con la partitura». A la Anglia Ruskin University le explicó el ciclo completo: «Empiezo con un dibujo, una frase o una acción, animo todo lo que puedo hasta que me quedo sin tiempo o sin ideas, luego lo monto todo, reviso lo que tengo y vuelvo a intentarlo. Hay mucho material que no se usa, pero trabajo muy rápido, así que no creo que lleve mucho más que hacer un plan y acertar a la primera». Skwigly lo resume así: el relato de la película se terminó de formar en el montaje.

Sin guion ni storyboard, Hobbs desarrolló el estilo y la historia mientras pintaba, cuenta Short of the Week, y, como en todas sus películas, redujo al mínimo los procesos digitales para conservar algunas imperfecciones de la animación analógica. Para Short of the Week, el resultado se siente a la vez espontáneo y minuciosamente investigado.

Un método así necesita una producción que lo aguante. La productora del proyecto fue Abigail Addison, de Animate Projects, «tan tranquila y tan buena para asegurarse de que la producción avance sin tropiezos y de que haya espacio para la exploración creativa», según Hobbs. «Mi proceso hace que no sea fácil saber cómo será la obra terminada hasta que está casi acabada», explicó Hobbs, «así que hacía falta un equipo con experiencia que confiara en mí para trabajar las distintas versiones y que estuviera dispuesto a echar una mano si me desviaba demasiado».

Hobbs empezó en el grabado y trabaja en el este de Londres. Sus películas suelen partir de historias y personajes históricos poco conocidos, y cambian de material de una a otra: tinta azul sobre azulejos de baño en The Old, Old, Very Old Man, sellos de goma tallados a mano en Imperial Provisor Frombald, una máquina de escribir en G-AAAH.

I’m OK se estrenó en el festival de Annecy en 2018. Ese año el Festival Internacional de Cine de Edimburgo lo seleccionó y dedicó una retrospectiva a las animaciones de Hobbs. El corto pasó también por Clermont-Ferrand y por el festival de animación de Ottawa.

En 2019 fue una de las tres obras candidatas al BAFTA al mejor cortometraje británico de animación. «Estoy feliz de verdad con la nominación, pero también un poco sorprendida, porque la película es bastante experimental y Kokoschka es un tema poco común», dijo Hobbs entonces. «Las tres candidatas son proyectos independientes e inusuales, y eso es muy alentador para el mundo de la animación».