«Este año, la primavera llega tarde», empieza la sinopsis. «Cubierto por un mar de nubes, un valle sigue inmóvil, atrapado en las garras heladas del invierno. Una joven pastora y su perro leal tienen que enfrentarse a espíritus ancestrales para que continúe el ciclo de la vida».

Spring la escribió y dirigió Andy Goralczyk, inspirado en su infancia en las montañas de Alemania. No tiene diálogos. Goralczyk ayudó a dar forma al lado cinematográfico de Blender desde la primera película abierta, Elephants Dream; Spring fue la duodécima, trece años después.

Es una película abierta (open movie): una película cuyo proceso y archivos de producción se publican. Como en todas las de Blender, el proceso entero y todos los archivos fuente de Spring se compartieron en el sitio de Blender Studio. Digital Production recordó el principio: no solo el software debía ser abierto, también las películas, y el equipo del Blender Institute, fundado en Ámsterdam, se adelantó en el uso de licencias Creative Commons para lo que no es código y en la financiación colectiva de sus proyectos.

Una cosa no cambió en esos trece años, escribió Digital Production: las películas abiertas siguen sirviendo para impulsar el desarrollo de Blender. Así como Sintel acompañó el paso de Blender 2.49 a 2.5, Spring debía dar cuanto antes, a quienes programaban Blender 2.8, los comentarios de una producción de animación real. «Spring se hizo con el objetivo, entre otros, de que el desarrollo de Blender 2.8 estuviera acompañado por artistas de verdad, que pusieran el software a prueba mientras se desarrollaba y lo usaran en una producción real», le dijo Goralczyk a la revista.

La diferencia con Sintel, según la misma revista, es que entonces el equipo tenía su propia rama de Blender, y esta vez trabajó en el Blender 2.8 real. Nada de atajos hechos a la medida de una sola película: cada función que pedía el equipo artístico tenía que estar bien hecha, porque iba a acabar en la versión publicada.

El estudio venía de terminar Agent 327: Operation Barbershop, la prueba de concepto para un largometraje hecha en Blender 2.78 y 2.79, contó Goralczyk. Los preparativos de Spring empezaron a finales de 2017, cuando Blender 2.8 era poco más que una idea. Luego llegó la Code Quest: una campaña de financiación para reunir en Ámsterdam, durante varias semanas, a personas de todo el mundo que ya programaban Blender, y juntar bajo un mismo techo las ideas sueltas de la nueva versión.

«Estábamos en nuestra vieja oficina del centro de Ámsterdam, y entonces empezó la Code Quest y toda la gente se mudó a la oficina nueva, en Ámsterdam Norte, y quienes hacíamos el arte, que éramos solo cuatro personas, nos quedamos ahí, un poco al margen, en la oficina vacía, mientras todo lo nuevo y emocionante empezaba en el estudio nuevo», recordó Goralczyk. La condición fue que, al mudarse a la oficina nueva, alrededor de un mes después, trabajarían ya en 2.8. «Al final fue algo increíblemente ambicioso, porque les puso fuego en el trasero a todas las personas que programaban».

Queríamos una iluminación realista, humo realista, un entorno que se sintiera real.

La descripción oficial dice que el equipo usó la versión en desarrollo de Blender 2.80 en toda la producción, antes incluso de la beta. Goralczyk lo contó con más detalle: la producción empezó en 2.79, y durante un tiempo fue híbrida. «La mitad de nuestra película, por ejemplo la iluminación, la hicimos en 2.8, y la animación en 2.79, porque animar en 2.8, sobre todo con los rigs enormes que teníamos para Spring, era muy lento». Primero convirtieron la biblioteca de rocas, después los personajes, luego algunos entornos, hasta que, al cabo de dos o tres semanas, quienes animaban pudieron pasarse a 2.8. ¿Había vuelta atrás? «No, no había vuelta atrás», respondió, entre risas.

Algunas cosas siguieron yendo y viniendo entre versiones. Julien Kaspar, que hizo todos los entornos y los personajes de fondo, las «criaturas alfa», esculpió parte de ellos en 2.79, porque las herramientas de escultura de 2.8 iban atrasadas. A Goralczyk, que se ocupaba de la iluminación y la composición digital de los planos, 2.8 le facilitó mucho el trabajo con las colecciones, capas sin límite en las que ordenar cada archivo; a cambio, los archivos crecieron de unos 60 megabytes a unos 200 antes de volver a bajar a 60 u 80. Lo que les dio, dijo, fue la posibilidad de una complejidad mucho mayor.

Blender 2.8 estrenaba Eevee, un motor de render en tiempo real. La pregunta que más les hacían en YouTube, contó Goralczyk, era por qué Spring se renderizó con Cycles y no con Eevee. «La película se prestaba mejor a Cycles que a Eevee por la historia, por el entorno, por el aspecto que queríamos». Los motores en tiempo real, explicó, todavía iban algo atrás en sombras y reflejos, y hacer trampas para compensarlo da más trabajo. De todos modos, Eevee se usó todo el tiempo: para texturizar, para previsualizar la simulación de humo, e incluso para algunos pases de la película, como partes de las nubes. «Sin duda me gustaría hacer una película abierta con Eevee», dijo. «Es una tecnología nueva y genial».

Todo lo que se ve se hizo con Blender, GIMP, Krita e Inkscape.

El equipo era pequeño. En el blog de Blender Studio, Goralczyk calculó que Spring llevó un año y medio, preproducción incluida, con solo siete personas, y el blog contó alrededor de cien planos. «Cuantos más planos tienes, más sube la complejidad», explicó allí, al comparar Spring con una película posterior del estudio. «Cada plano supone, básicamente, una preparación nueva: entorno, personajes, iluminación».

El preestreno llegó casi un año después de la Code Quest. Según el making-of de Digital Production, el gestor de errores de Blender 2.8, reservado al principio para el equipo de Spring, ya estaba abierto a todo el mundo, y 2.8 se usaba en proyectos comerciales.

Cuando Digital Production publicó su making-of, Spring estaba terminada, no había otra película abierta en planes inmediatos y Blender 2.8 debía salir en julio. «Los días en que un pequeño grupo de artistas en Ámsterdam era la principal fuente de comentarios para quienes programaban se han terminado, por ahora», escribió la revista.