Una reacción lleva a la siguiente. En eso pensaba Joseph Bennett cuando él y Charles Huettner hicieron Scavengers, según le contó a Bubbleblabber: «en las máquinas de Rube Goldberg y en la naturaleza de los efectos brutales de las relaciones simbióticas». Así avanzan sus dos personas protagonistas, de una forma de vida del planeta a otra.
En The Short Story of a Fox and a Mouse, dos búhos se meten en la caza de un zorro que persigue a un ratón en la nieve. En I’m Scared, la cadena es de palabras: en la lectura de Dread Central, cada peligro que Ralf le describe a su hermano menor aparece en el cuarto y se cierne sobre los dos.
Toonami: Exquisite Corpse convierte la cadena en un juego de los surrealistas: veintisiete artistas animan unos cinco segundos cada uno de la caída de T.O.M., y Simón Wilches-Castro, su director, «pintó sobre las costuras» para enlazar un fragmento con el siguiente.