«Rings» fue el primer sencillo oficial de The Impossible Kid, el disco de Aesop Rock publicado por Rhymesayers Entertainment. Su video lo dirigió y lo montó Rob Shaw, con Bent Image Lab, de Portland, Oregón, como productora. No era la primera vez que Shaw trabajaba con el rapero: antes había hecho videos para otras canciones suyas.
Según Open Culture, The Impossible Kid era el séptimo disco de Aesop Rock y el primero en cuatro años. La misma nota cuenta de dónde salió: tras un divorcio y la muerte de un amigo, el rapero se fue a vivir a un granero en Portland y, en lugar de escribir «All work and no play…» una y otra vez, escribió este disco, «y nadie salió herido».
Esa temporada en Portland fue corta. Willamette Week escribió que el rapero había vivido allí tan poco tiempo que casi nadie lo notó, y que para entonces ya había vuelto a Nueva York; alcanzó, eso sí, a filmar el video de «Rings» en Portland.
Casi todo el video, escribió Willamette Week, ocurre literalmente dentro de la cabeza de Aesop Rock. Lo atropella un auto y le abren el cráneo; FACT, que lo incluyó en su selección semanal de los mejores videos, lo resumió como una autopsia que deja a la vista unos órganos de casa de muñecas, todo con un stop motion «espeluznante». A Willamette Week, lo que se ve adentro le recordó un video de Tool de los años noventa.
Ya cosido, Aesop Rock entra aturdido en Kachka, un restaurante; Willamette Week imaginó que iba por arenque y vodka después de la cirugía.
La autopsia está en stop motion, la animación que se fotografía cuadro a cuadro moviendo figuras un poco entre una foto y la siguiente; alrededor, el video es imagen real, con reparto.
Shaw, animador de Bent Image Lab, había creado los sketches de las ratas hipster de Portlandia y videos para They Might Be Giants. Unos meses después de «Rings», Aesop Rock y Shaw publicaron otro proyecto para el mismo disco: una nueva versión de El resplandor, de Stanley Kubrick, plano por plano, hecha con maquetas y, en palabras de Open Culture, con lo que parece un presupuesto de monedas sueltas. Sobre esas imágenes sonaba The Impossible Kid entero.
A comienzos de ese año, Nick DenBoer y Davy Force habían vuelto al mismo hotel por el camino contrario: en The Chickening no reconstruyeron nada, sino que intervinieron las escenas de Kubrick con efectos visuales hasta convertir el Overlook en una planta avícola sobre un volcán.

