«Solo quería que esta fuera una película sobre los sentimientos, sobre el tiempo que lleva formar vínculos y sobre cómo esas conexiones evolucionan a lo largo de una vida», dijo Torill Kove sobre Threads, según cita Short of the Week. El National Film Board of Canada (NFB) lo presenta como una exploración de «la belleza y la complejidad del amor de madres y padres, los lazos que formamos con el tiempo y las maneras en que nos estiran y nos dan forma».

Short of the Week lo describió como el retrato del vínculo entre una madre y su hija, construido con un recurso simbólico: hilos que unen a las personas. Kove es madre adoptiva y vuelca esa experiencia en el corto, que muestra a una niña «encontrada»; para Short of the Week, los momentos en que se forma esa primera conexión están entre los más poderosos de la película.

Es el cuarto corto que dirige Kove y el primero sin diálogo. «Decidí no usar narración, y eso es un cambio respecto de mi trabajo anterior», contó al blog del NFB mientras lo hacía. «Trabajar sin diálogo, sin un guion escrito, plantea otros desafíos. Tienes que apoyarte en lo visual para evocar sentimientos y atmósfera. La narración en voz puede ayudarte a establecer el tono y a meter humor, pero en este proyecto me apoyo más en un vocabulario puramente visual para sumar comedia y crear atmósfera».

La decisión no fue un punto de partida. «No me propuse hacer una película sin narración escrita. Fue algo que surgió en el proceso creativo. Me di cuenta de que veía la historia en términos puramente visuales. La manera en que formamos apegos con otras personas es muy difícil de describir con palabras. De hecho, en algún momento estuve jugando con la idea de llamar a la película “Sin palabras”».

En 2016, con el corto en producción, el blog del NFB lo describía así: una línea roja y delgada, palpitante y viva, lo atraviesa como una arteria gráfica, en una animación dibujada a mano que busca sondear la complejidad del apego humano. Kove explicaba por dónde había empezado: «No es exactamente una película abstracta: sigue teniendo personajes y lugares, y representa el comportamiento humano, pero me inclino hacia la fantasía, una especie de realismo mágico. Y quiero mantenerlo simple».

Lo simple también era una cuestión práctica. Kove quería un proyecto visualmente manejable, para trabajar sola, sin depender demasiado de un equipo de producción: «A veces parece que cuanto más éxito tienes en la animación, menos llegas a animar tú misma. Les debo mucho a todas las personas talentosas que me asistieron durante estos años, pero extrañaba el lado práctico de crear». Contaba con una persona asistente en Noruega y necesitaría ayuda con la composición digital, pero la mayor parte de la animación la estaba haciendo ella.

Las herramientas siguieron la misma idea. «Threads ha sido un experimento de trabajar con sencillez», dijo. «Dibujo en una tableta básica, con el software Toon Boom Harmony, y al final me quedé con uno de los pinceles básicos que vienen preconfigurados». Y añadió: «Mantenerlo simple hace más fácil probar cosas nuevas con el universo visual que quiero crear».

Short of the Week reconoció en el corto la estética y el diseño de personajes de Kove, con sus líneas limpias y sus colores definidos, y vio en su metáfora espacio para un juego más fantástico que en sus películas anteriores: en su lectura, los hilos en el cielo recuerdan las cuerdas de los globos, y los vuelos, las cometas.

En este proyecto me interesa más crear un sentimiento que contar una historia.

Threads llevaba a Kove a un terreno más personal que nunca, inspirado en su experiencia como madre adoptiva. Ella lo confirmó: «Podría ser mi película más personal hasta ahora. Estoy tocando todo tipo de cosas personales, sentimientos profundos que son difíciles de poner en palabras». Pero contarlo como una historia de adopción empezó a incomodarla: «En los primeros storyboards planteaba la película de manera más específica como una historia de adopción. Pero empezó a parecerme que estaba abriendo una caja de Pandora. En las historias de adopción siempre hay alguien que tiende a quedar fuera, sea la madre biológica u otra figura clave».

La historia, contó, se volvió más abstracta: menos centrada en un relato concreto, más mágica y minimalista. «Lo que de verdad me interesa es la idea del apego en sí, una danza compleja de la que, de alguna manera, todo el mundo forma parte. ¿Cómo formamos apegos? ¿Por qué son tan vitales? ¿Cómo evolucionan con el tiempo?». Muchos elementos de los primeros storyboards quedaron, pero la crianza y la adopción pasaron a ser parte de una historia más grande. En la Atwater Library, Kove insistió en lo mismo, según Westmount Magazine: no es una película sobre el proceso de adopción, sino sobre las relaciones en sus distintas etapas.

Sin voz que narre, el sonido pesa más. Kove trabajó con Luigi Allemano en el diseño sonoro y con Kevin Dean, su esposo, en la música; Short of the Week describe la partitura como escueta, de piano y trompeta, y la oyó reforzar el matiz melancólico del corto. Durante la producción, Kove había estado escuchando al trompetista y compositor noruego Nils Petter Molvær: «Su música tiene una cualidad espaciosa, procesada, mínima, con mucha percusión inusual. Tiene algo tribal, una sensación abierta y espaciosa que quizá intentemos emular».

Antes, Kove había dirigido My Grandmother Ironed the King’s Shirts y Me and My Moulton, nominados al Oscar, y The Danish Poet, que lo ganó.

Kove no pasó por una escuela de arte y dice no haber querido imitar a nadie en concreto, pero reconoce una influencia amplia: la animación del NFB, donde empezó y donde sigue encontrando un hogar creativo. Nombra a Chris Hinton, Janet Perlman, Paul Driessen, David Fine, Alison Snowden y Richard Condie. «Es un privilegio y un lujo», dijo sobre producir con el NFB, cuyo estudio de animación considera único en el mundo. Con Threads volvía también a trabajar con Lise Fearnley y su estudio de Oslo, Mikrofilm, coproductor del corto.

El NFB lo publicó en internet como parte de la campaña de lanzamiento de una versión en libro de Threads, editada por Firefly Books dentro de su colección con el National Film Board of Canada.