Albert, la ardilla, hace un descubrimiento alarmante: donde antes estaba su bufanda favorita ahora hay un espacio vacío. Sale a buscarla por el bosque y encuentra que el resto del bosque anda ocupado con preocupaciones propias. Ayuda a quien puede y sigue adelante. The Missing Scarf es una comedia negra de aventuras, hecha para explorar los muchos miedos de la vida.

La narra George Takei. Cuando Skwigly le preguntó si había alguna referencia consciente a los cuentos o fábulas que leía de chico, Eoin Duffy, que la escribió, animó y dirigió, respondió que no hubo una referencia directa, «pero seguro que algo hay». Y explicó para qué sirve ese tono: «Como parece un libro de cuentos para niños, de algún modo te da una falsa sensación de seguridad, solo para que podamos darte una cachetada».

Mete todo tu dinero en el audio y preocúpate por lo visual después.

Duffy es irlandés y en 2013 ya trabajaba desde Vancouver. Viene del diseño gráfico: se graduó en 2006, trabajó en diseño web y aprendió animación por su cuenta, probando programas como Flash. En agosto de 2013, dos meses antes del estreno de The Missing Scarf, contaba que había dejado su empleo de diseñador gráfico menos de un año antes para dedicarse a la animación. Sus fuentes de inspiración, dijo entonces, se fueron acumulando: «De chico fueron los dibujos animados de Disney; de adolescente, la historia del arte del Renacimiento y los cómics; en la universidad me obsesionaba el diseño gráfico suizo de mediados de siglo, y últimamente es lo que me llama la atención en el abismo infinito de inspiración que es internet. Sobre todo Vimeo».

Su entrada en la animación fue una beca del programa Frameworks del Irish Film Board. Presentó sus storyboards y algunos experimentos, y con ese dinero hizo su primer corto, On Departure. A mitad de ese trabajo se le ocurrió The Missing Scarf, y volvió a presentarse a la misma beca. El proyecto se hizo en conjunto con el Irish Film Board, RTÉ, la radiotelevisión pública irlandesa, y el Arts Council de Irlanda. Del Irish Film Board, Duffy destaca algo que considera muy raro: que al final te entregan la película y te dejan hacer con ella lo que quieras, con todos los derechos.

The Missing Scarf fue el primer guion que Duffy escribió. Sus trabajos anteriores no tenían diálogos «simplemente porque era la opción fácil»: no sabía nada de grabar voces. Para la producción se asoció con Jamie Hogan, un buen amigo y también diseñador. «Él sabe exigirle al guion hasta que sea lo mejor que puede ser», contó Duffy. «Yo había llevado el guion hasta un 80 % de lo que fue, y él dijo: “No, necesitamos sumar a un editor y hacer veinte reescrituras, hay que llevarlo un paso más allá”». La grabación con Takei fue, además, la primera vez de Duffy en un estudio de grabación de voces: «Me quedaba enorme».

Su método de producción pone el sonido por delante. Su consejo a quien empieza a animar es el mismo que siguió él: «Conseguí lo mejor en composición, voces y diseño de sonido, y eso dejó poco o nada de presupuesto para la animación, así que saqué todo lo visual en una laptop». Le cuesta decir a quienes animan que son apenas el 20 % del proceso, que es sobre todo una experiencia de sonido. En The Missing Scarf, la música y el diseño sonoro quedaron en manos de Echolab. Aun así, Duffy lo cuenta entre sus trabajos hechos sobre todo en solitario.

Se hizo en Blender, el programa de 3D. Duffy describe su trabajo como «muy simple, de diseño extremadamente mínimo, y la animación igual»; cuando necesita algo más complicado, le encanta sumar a especialistas en animación de personajes. Donde pone el tiempo es en el ritmo: puede pasar hasta un día entero ajustando apenas la suavidad de una transición. Cree que quizá viene de la música: tocó durante años en bandas. Y lo lleva hasta la escritura: mantiene las frases y los párrafos de sus guiones más o menos del mismo largo, «para que tenga una especie de pulso o un patrón». Skwigly destacó en el corto ese tratamiento del tiempo y la composición, sutil y nacido del diseño.

Quedó entre los diez cortos animados de la lista corta de la 86.ª edición de los Oscar, ganó dieciséis premios entre 2013 y 2014 —entre ellos el Grand Prix irlandés de Cork y el de mejor corto europeo en la Seminci de Valladolid— y estuvo nominado al mejor cortometraje en los Premios del Cine Europeo y en los IFTA, los premios irlandeses de cine y televisión.