Chris Landreth entrevista a Ryan Larkin, animador del National Film Board of Canada, con personajes generados por computadora cuyo aspecto deformado muestra la emoción a la vista.
Antes de ver: «Ryan» incluye lenguaje fuerte y trata temas adultos, como la adicción y la vida en la calle.
Ryan está basado en la vida de Ryan Larkin, un animador canadiense que, según el National Film Board of Canada, hizo algunas de las películas animadas más influyentes de su tiempo. El NFB describe a Larkin viviendo la peor pesadilla de un artista, cediendo a la adicción y pidiendo limosna en la calle para salir adelante. A través de personajes generados por computadora, Chris Landreth entrevista a su amigo «para arrojar luz sobre su espiral descendente».
Larkin había trabajado en el NFB en los años sesenta y setenta, y su película más conocida es Walking, hecha de viñetas animadas de gente que camina. Se lo consideraba de lo mejor de la animación de su generación, y la Gazette de Montreal lo llamó «el Frank Zappa o el George Harrison de la animación». Hacia 1978 ya no trabajaba en el NFB y, a fines de los ochenta, vivía en las calles de Montreal.
Landreth lo conoció en 2000. Chris Robinson, director del Festival Internacional de Animación de Ottawa, había encontrado a Larkin en Montreal y lo invitó a Ottawa, donde ocupó el lugar de un miembro ausente del comité de selección en el que estaba Landreth. Nadie en el comité sabía quién era. Se enteraron al final de las proyecciones, cuando cada integrante mostró sus propias películas y Larkin, el último, presentó Walking, Street Musique y Syrinx. Landreth contó después su sorpresa: «Lo miré y me pregunté: ¿cómo pasó esto?». Se sintió «inspirado de inmediato» para hacer una película sobre Larkin, aunque esperó unos meses antes de actuar; en septiembre, durante el festival, le preguntó si aceptaba ser su tema, y Larkin dijo que sí.
Los personajes de Ryan parecen de acción real, pero todo su movimiento es animación pensada para la película, no captura de movimiento. Son figuras en 3D que Landreth deforma y deja incompletas para que el trauma emocional y artístico de cada persona se vea en el cuerpo: rostros deshechos, partes que faltan, protuberancias que aparecen en la cabeza cuando hay una emoción. Para la crítica, el personaje de Larkin es el más maltrecho de todos. Landreth llama a ese enfoque realismo psicológico.
Dolor, locura, miedo, piedad, vergüenza y creatividad.
Landreth presenta al Larkin de la película como una interpretación subjetiva, hecha desde sus propias ideas y experiencias, y cita una de sus frases favoritas: «no vemos las cosas como son, las vemos como somos». Los personajes se inspiraron en parte en la exposición Body Worlds, de cuerpos humanos preservados con plastinación.
Unos hilos de colores se enroscan alrededor de la cabeza de los personajes. Landreth, que en la película habla como narrador, explica al principio que representan cicatrices y frustraciones emocionales, y funcionan como metáfora del miedo al fracaso del propio Landreth y de la creatividad perdida de Larkin. Sobre la cabeza de su personaje aparece un halo cuando se pone demasiado santurrón. Y cuando Larkin menciona a otros personajes, estos aparecen como versiones tridimensionales de sus propios dibujos.
La película se hizo con dos tipos de material. Para el audio, Landreth grabó entrevistas con Larkin en el verano de 2001, y habló además con Felicity Fanjoy, antigua pareja de Larkin, y con Derek Lamb, que dirigía películas en el NFB y produjo el trabajo de Larkin en los setenta. Esas voces grabadas son la banda sonora, con un método que ya se había usado en Creature Comforts, de Aardman: la acción de los personajes deja ver las verdades a medias y los autoengaños del diálogo. Para la imagen, Landreth consiguió un conjunto amplio de películas de Larkin en el NFB, y dos de las más conocidas, Walking y Street Musique, entran enteras en la película. Cuando el personaje de Larkin baila con uno de los de Street Musique, aparecen brazos en estroboscopio, un homenaje a Pas de deux, de Norman McLaren, mentor de Larkin en el NFB.
El trabajo se hizo en el Animation Arts Centre del Seneca College, en Toronto, con una subvención del Canada Council for the Arts, la coproducción del NFB y estudiantes de animación 3D de Seneca. Landreth hizo cerca de la mitad de la animación facial, y el alumnado de Seneca, el resto. La expresión y los gestos se trabajaron con animación directa (straight ahead, de un cuadro al siguiente, sin fijar antes las poses clave), para evitar el estilo caricaturesco de un gesto por cada acento del diálogo. El modelado, el rigging, la iluminación, el render y la animación se hicieron en Maya; los pinceles de emborronar, difuminar y borrar se usaron mucho para lograr los efectos del realismo psicológico.
Los hilos de colores se animaron con cords, una fórmula matemática desarrollada por un equipo de la red canadiense MITACS, dirigido por Karan Singh, de la Universidad de Toronto, para que objetos como pelo, cuerdas o alambres se comporten de manera intuitiva y conserven longitud, elasticidad y rigidez.
Larkin tuvo una reacción dolida al ver su retrato psicorrealista y dijo que no le gustaba su «imagen de esqueleto». Según Landreth, a Larkin su personaje le pareció perturbador al principio, pero terminó gustándole al darse cuenta de que todos los personajes tenían ese aspecto desconectado y distorsionado. Larkin asistió al Festival de Ottawa cuando la película ganó el gran premio, subió al escenario con Landreth e hizo una reverencia. El NFB lo invitó a la ceremonia de los Oscar y no fue. La vio con sus amistades en su bar favorito de Montreal, el Copacabana, donde la gente celebraba tan fuerte que no oyó el discurso de Landreth.
Landreth dedicó el Oscar a Larkin y dijo en su discurso que el premio fue posible gracias a «la gracia y la humildad de un tipo que miraba desde Montreal». Ryan ganó el Oscar al mejor cortometraje animado en la 77.ª ceremonia, en 2005, además de un Genie, el gran premio del Festival de Ottawa y un premio del jurado en Annecy, entre más de sesenta galardones. Roger Ebert, al reseñar los cortos nominados, escribió que su efecto era «difícil de describir, imposible de olvidar».
Mira el corto antes de seguir: desde aquí se habla del final.
Después de reunir unas veinte horas de audio, Landreth no creyó tener suficiente material para una historia. En agosto de 2001 entrevistó a Larkin de nuevo y esta vez le preguntó por su alcoholismo. Larkin, que bebió durante toda la entrevista, respondió con enojo, y ese momento se volvería el clímax de la película. A raíz de él, Landreth cambió el plan: en vez de un relato contado sobre todo por Larkin, una entrevista de estilo documental en la que su propio personaje tiene un papel mayor.
El alcohol está en la película desde el principio, al fondo, cuando Larkin toma sorbos de un termo, y después de frente, cuando el personaje de Landreth le pregunta por él. El termo tiene personalidad propia: pide la atención de Larkin y este cede a él de manera compulsiva.
La película devolvió a Larkin cierta fama. Empezó a trabajar en Spare Change, una película sobre su vida pidiendo limosna en Montreal, con Laurie Gordon, a cargo de la música y las voces, y en 2006 firmó un contrato con MTV Canadá para tres cortinillas de cinco segundos. Larkin murió en 2007. Gordon terminó Spare Change por su cuenta y se estrenó en 2008. Landreth, que recibió ofertas para hacer largometrajes, siguió con otro corto, The Spine (2009), con el mismo equipo y la misma técnica. La realización de Ryan es el tema de otro documental del NFB, Alter Egos.
Créditos
Categoría
Animación 3D
País
Canadá
Guion y dirección
Chris Landreth
Diseño de personajes
Chris Landreth
Producción
Steven Hoban, Marcy Page y Mark Smith
Productoras
Copperheart Entertainment y National Film Board of Canada
Voces de la entrevista
Ryan Larkin, Chris Landreth, Felicity Fanjoy y Derek Lamb
Animación
Robb Denovan, Sebastian Kapijimpanga, Paul Kohut y Jeff Panko