«Hace mucho tiempo, un rey poderoso, protegiendo su reino, cazó y eliminó a todos los monstruos que había. Ahora, sin ningún monstruo vivo, ha perdido su razón de vivir y se hunde en la depresión». Así arranca la sinopsis de Royal Madness, película de fin de estudios de GOBELINS, l’école de l’image, dirigida por Eunbyeol Ko, Milàn Salmona, Mriganka Bhuyan, Romain Couderette, Sean Lewis y Wenkai Wang. La sinopsis sigue: «Para intentar sacarlo de su marasmo, su hija va a poner en marcha un proyecto descabellado».

3DVF lo resumió en el título de su nota, «después de los monstruos, el aburrimiento», y escribió que es una película que se interesa por lo que pasa una vez que una búsqueda ha terminado. Mriganka Bhuyan, de la dirección, cuenta que en la película se descubre cómo cambia la relación entre el rey y la princesa. Le contó a Animators Guild que, antes de hablar siquiera de la historia, una persona del equipo había hecho unos bocetos de concepto durante las vacaciones; de ahí salieron las primeras ideas, y el grupo acordó escribir una historia familiar desenfadada.

La escribieron entre las seis personas que la dirigieron, desde la historia hasta el guion. Salvo en la introducción, no hay diálogos, así que el guion se escribió como un relato, con los elementos visuales y los gags. En la preproducción, Bhuyan se ocupó sobre todo del storyboard y del animatic, el storyboard filmado con sus tiempos; más tarde hizo algunos planos de animación 3D y efectos animados en 2D, y la iluminación y el render de ciertos planos se hicieron entre todo el equipo. «Durante el storyboard aprendí mucho sobre comedia y tiempos», dijo.

La comedia es un arte: el de decir la verdad sobre lo que es ser humano.

Bhuyan, originario de Duliajan, en Assam, estudió animación en el MIT Institute of Design de Pune y llegó a Gobelins para una maestría, con una beca de la embajada de Francia en la India. Cuenta que la escuela no impuso un tema, pero sí el medio, 2D o 3D digital, en equipos de al menos cuatro estudiantes. Él buscó a quienes compartían su visión como artistas; venían, dice, de lugares como Corea del Sur, China, Estados Unidos y Francia.

Eligieron el 3D porque se sentían a gusto con él y, técnicamente, el equipo era eficaz, pero querían que la película se viera y se sintiera como una pintura, y que diera una experiencia parecida a la de un largometraje. Bhuyan nombra las referencias visuales del equipo: Klaus, la introducción de Kung Fu Panda, el cómic Brigada y «Limousine – La Gaviota», un corto de Fortiche. Fueron a Nantes a documentarse y visitaron un parque de animales animatrónicos, que Bhuyan llama «Machine of the Isle of Nantes»: estudiaron la complejidad de los movimientos de esas criaturas y después la aplicaron al rigging del monstruo 3D, el esqueleto de controles con que se anima un modelo.

El calendario era estricto. Guion, storyboard, biblia gráfica y diseño de personajes ocuparon unos cuatro meses; el blocking (las poses clave de cada plano, antes de la animación final), la animación y la pintura de fondos y texturas, los cinco restantes, con la posproducción en paralelo durante los dos últimos. Eran pocas personas para más de cien planos, y para terminar sumaron a una persona de un curso inferior y a otra que ya había egresado de la escuela. «Fue muy intenso y terminamos agotados», recuerda Bhuyan.

Para la música, el equipo le mostró a Mathieu Alvado el animatic con una pista provisional, hablaron del tono y le propusieron una música cercana a las tradiciones folclóricas de la cultura celta, para un universo de fantasía; Alvado tenía ideas parecidas. Compuso varias versiones con un equipo que interpretó viola, voces de soprano, contralto y tenor, y coro grave. «Nunca voy a olvidar el día en que escuché la partitura final: se me puso la piel de gallina», dice Bhuyan.

Cédric Denooz, diseñador de sonido, trabajó con el equipo desde el animatic. Le pasaron una lista de efectos y él dirigía a quien hacía los efectos de sala, los sonidos grabados a medida para la imagen; el diseño sonoro avanzó a la vez que esos efectos, las voces y la música.