En «Richard Twice», Matthew Salton cuenta en animación la historia de Richard Atkins, cantante y compositor de folk psicodélico que iba camino del éxito con su primer disco cuando una actuación desastrosa cambió el rumbo de su vida.
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Así presenta Matthew Salton a su protagonista en la descripción de Richard Twice: Richard Atkins, cantante y compositor del dúo californiano de folk psicodélico Richard Twice, iba camino del estrellato y de un gran éxito con su primer disco cuando, misteriosamente, lo abandonó todo. El corto es un documental animado, y lo cuenta el propio Atkins.
Había aprendido a tocar la guitarra después de un accidente de moto que le costó una pierna, y en dos años estaba sacando su primer disco. Con Richard Manning, la otra mitad del dúo, grabó el álbum Richard Twice para Mercury Records, con varios miembros de la Wrecking Crew, el grupo informal de intérpretes de sesión de Los Ángeles famoso por su trabajo con los Beach Boys. Atkins estaba seguro de que su éxito se acercaría al de los Byrds o al de Simon & Garfunkel. El disco, poco conocido, sigue siendo un favorito de culto; Acid Archives lo describió como «un álbum pop prácticamente perfecto, de esos que habrían dominado las listas si el viento hubiera soplado en la dirección correcta ese mes».
Todo se vino abajo en una sola noche. El miedo escénico, escribe Short of the Week, desencadenó una actuación desastrosa, de las que deciden una carrera, en un pequeño club de Hollywood. Open Culture la sitúa en 1968, con Atkins de diecinueve años, ante un club lleno de gente de la industria que había ido a verlo a él. Un pequeño problema técnico al empezar hizo que Manning huyera del escenario, y Atkins se quedó solo frente al público, sin saber qué hacer.
Atkins abandonó la música en su mejor momento. Se hizo carpintero, formó una familia y dejó de escucharla; según Short of the Week, durante décadas se negó incluso a poner la radio, tan dolorosos eran los recuerdos de una carrera que, estaba convencido, pudo haber sido.
Atkins narra su propia historia con afabilidad, escribe Open Culture, y el momento que le aplastó el ánimo no está exento de humor. Para Short of the Week, Atkins es un protagonista estupendo frente a la grabadora: no es una personalidad grandilocuente, pero sabe contar una historia.
La decisión de animar nació de una falta. Salton le contó a It’s Nice That que sabía que una película hecha solo con una cabeza parlante no le iba a resultar inspiradora para lo que quería lograr, y Atkins casi no tenía fotos ni filmaciones de aquella época: habría tenido que recrearlo todo. Según Short of the Week, era la primera vez que hacía una película animada.
El dibujo, a mano, es exclusivamente en blanco y negro, con transiciones fluidas que, para It’s Nice That, le dan ligereza y humor a una historia por momentos triste. Salton fijó el tono del diseño de personajes e hizo buena parte de los dibujos, y trabajó con amistades que aportaron distintos segmentos. Salton lo animó con un equipo de cinco personas; para Short of the Week, imitan la estética psicodélica de la época para apoyar la ambientación, y sus dibujos de líneas, minimalistas, son algo toscos, pero la libertad y el sentido del juego de las imágenes compensan sus carencias técnicas. Open Culture habló de una animación «exuberantemente rasposa».
Siempre he dibujado, toda mi vida, y pensé que esta podía ser una buena oportunidad para probar la animación.
Salton y Andy Berner, que montó el corto, pasaron dos años y medio de fines de semana y noches reduciendo más de seis horas de entrevista. Salton estaba decidido a que el corto no se alargara, le llevó un tiempo encontrar la esencia del relato y tuvo que dejar fuera muchas anécdotas de Atkins. «Por ejemplo, muchos años después, Richard conoció a la mujer que lo había atropellado», contó a It’s Nice That. «Se había mudado con su familia a un pueblo de California y resultó que su vecina era esa misma señora. Lo descubrieron al cabo de un tiempo y terminaron siendo personas importantes en la vida del otro».
Antes de Richard Twice, Salton se había hecho notar con Dwarves Kingdom, un largometraje documental de 2015 sobre un parque temático chino que emplea a cien personas de talla baja para actuar en una aldea de cuento de hadas. Según Short of the Week, el éxito de este corto lo animó a seguir explorando el documental animado.
The New York Times lo publicó en su serie Op-Docs, y pasó por Slamdance y Sheffield Doc/Fest.