«Una monja curiosa se aventura en el lado más oscuro de su mundo.» Esa línea es toda la sinopsis que acompaña a Lapsus en el canal de YouTube de su autor, el animador argentino Juan Pablo Zaramella, y en la ficha de Animafest Zagreb, el festival que lo programó en 2008.

En su serie de perfiles de cineastas independientes, Cartoon Brew señaló Lapsus como el primer trabajo de Zaramella que dio que hablar en el circuito de festivales: «un ingenioso juego formalista a la manera de Duck Amuck (1953), de Chuck Jones, o Manipulation (1991), de Daniel Greaves, pero también una mirada satírica sobre las figuras religiosas reprimidas y, en general, desconectadas de la realidad».

Me encanta estar frente a un espacio nuevo para explorar.

Cartoon Brew resume así toda la obra de Zaramella: trabajos técnicamente arriesgados que usan imagen real, dibujos, plastilina, pixilación (la animación cuadro a cuadro de personas reales), marionetas de papel, dedos humanos y toda clase de objetos para contar historias a menudo cómicas sobre personajes que intentan, a los tropiezos, orientarse en un mundo extraño. El propio Zaramella le explicó a ese medio por qué cambia tanto de técnica: «Noto que cada vez que me acerco a una técnica o a un concepto nuevo, eso empuja mi creatividad de una manera única. Me encanta estar frente a un espacio nuevo para explorar, así que quizá, sin darme cuenta, encuentro la forma de llevarme hacia técnicas nuevas».

A Cartoon Brew le nombró sus influencias: el cine mudo, por el lenguaje corporal, los recursos visuales y la abstracción (Fritz Lang, King Vidor, Chaplin, Keaton, Abel Gance); la viñeta de humor, «una tradición enorme en Argentina», con Quino y Oski como favoritos; las ilustraciones de Saul Steinberg, y, en animación, los recortes de papel de Terry Gilliam y el trabajo de Norman McLaren y Jan Švankmajer, por sus películas de pixilación y por su exploración constante de técnicas.

Sus cortos ya circulaban antes por festivales: los dos primeros, El desafío a la muerte y El guante, fueron seleccionados por Annecy en 2002, uno en la competencia oficial y otro en Panorama. En Argentina ganó en 2004 y en 2005 el Cóndor de Plata al mejor cortometraje, que entrega la Asociación de Cronistas Cinematográficos.

Juan Pablo Zaramella nació en Buenos Aires en 1972. Empezó a dibujar a los tres años y a formarse en dibujo a los ocho. A los diecisiete publicó sus primeros trabajos de humor gráfico en el suplemento de humor del diario El Cronista Comercial, con el aval de su maestro, el humorista Carlos Garaycochea. A los veinticuatro egresó del Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda (IDAC) como director de cine animado, y desde 2000 hace cortos que escribe, dirige y anima. Entre 2000 y 2005 hizo además ilustraciones e infografías en el equipo de diseño del diario Clarín, con premios de la Society of News Design y de Malofiej.

En 2010, el festival de Annecy le dedicó una retrospectiva, con dos funciones a sala llena, y ese mismo año lo convocó como jurado, junto a Nick Park y Peter de Sève. Luminaris (2011) trata de un obrero de una fábrica de bombillas que decide cambiar el modo en que funciona la luz en el mundo; en Annecy 2011 ganó el premio del público y el de la crítica (FIPRESCI), entró en la preselección del Óscar al mejor corto animado y llegó a 324 premios, con los que obtuvo en 2018 el récord Guinness del corto más premiado. Cartoon Brew aclara que otro corto batió después esa marca.

Siguió cambiando de técnica: ONIÓN (2016) alterna imagen real con distintas técnicas de animación; Así son las cosas (2017) son cortos de humor en stop motion con objetos que ocupan el lugar de las personas, y Pasajero (2022), con personajes planos de papel recortado dentro de una escenografía con volumen, se estrenó en Animafest Zagreb y cerró Annecy 2022.

En el perfil de Cartoon Brew el orden es el inverso: Luminaris, influida por el cine mudo, el melodrama, la fantasía y un poco de Norman McLaren, es la puerta de entrada a Zaramella, y Lapsus, lo que hay que ver después.