Durante tres años, entre 2008 y 2011, Denis Chapon hizo cada día doce dibujos de animación, lo que equivale a un segundo de película. «No tenía ningún plan antes de empezar el primer dibujo», escribe en la descripción del video en Vimeo; en la versión francesa lo matiza: no tenía «planes precisos». Desde el día siguiente tomaba los tres últimos dibujos de la víspera y seguía animando a partir de ellos.

Cartoon Brew lo presentó como un corto de flujo de conciencia que tiene algo de diario animado, «desbordante de ideas creativas y de accidentes felices». El sitio francés graphism.fr lo llamó «toda una proeza de paciencia».

Chapon dibujó con tinta que no se puede borrar, sobre el reverso de hojas A4 ya usadas.

Doce dibujos al día, y cada día empieza donde terminó el anterior.

Si doce dibujos son un segundo, los tres que Chapon retomaba cada día son un cuarto de segundo. graphism.fr describió el resultado como el encuentro entre un cadáver exquisito y «el hilo de un pensamiento personal extendido a lo largo de tres años».

Chapon se formó en Lyon, en la escuela Émile-Cohl. Émile Cohl hizo en 1908 Fantasmagorie, que la historia del cine considera el primer dibujo animado: setecientos dibujos en papel, con material ideado como un flujo de conciencia, en el que un hombre de palitos se cruza con objetos que se transforman. «Flujo de conciencia» es también la expresión con la que Cartoon Brew presentó el corto de Chapon.

Denis Chapon nació en Francia en 1983 y creció en una casa de campo tradicional de la región de las Cevenas, donde muy joven se interesó por el dibujo del natural y por la fauna. Estudió dibujo animado en el Liceo de Artes Aplicadas de Nîmes, se diplomó en la escuela Émile Cohl en 2005 y en La Poudrière de Valence en 2007, con el corto Babette La Coquillette. Ese mismo año se instaló en Dinamarca para desarrollar proyectos y series de animación, y trabajó como ilustrador, animador y profesor en The Animation Workshop, en Viborg. Terminó el corto en 2011, cuando vivía y enseñaba en Dinamarca.

En medio de esos tres años dirigió Abuela Grillo (2009), una iniciativa de The Animation Workshop que becó a ocho artistas de Bolivia para hacer el corto en Dinamarca. Está basado en la leyenda ayorea de Direjná, la dueña del agua, y trata de la privatización del agua y la defensa de los recursos naturales.

En 2011 Chapon también animó L’odeur de la forêt. Enseñó animación en The Animation Workshop hasta 2021, y llevó programas de formación a países con poca experiencia en animación, como Burkina Faso y Bolivia; en 2017 creó y dirigió, con apoyo de la UNESCO, el proyecto Andimation, para impulsar la animación en la región andina. Con el caricaturista boliviano Alejandro Salazar (Al-Azar) codirigió Historias Contaminadas, cinco cortos con una mirada irónica sobre las conductas humanas que amenazan la existencia. En 2021 volvió a Francia para dedicarse a la enseñanza y a sus propios cortos. También firma Flips Parades, flip-books (libritos que se animan al pasar las hojas) para la editorial francesa FLBLB sobre el cortejo de animales en peligro de extinción, pintados en acuarela sobre papel de trapo; en 2020, la historia de Abuela Grillo se publicó como libro ilustrado.