“Los dos mejores rescatistas de la región están listos para su nueva misión. Pese a su profesionalismo y su determinación, no saldrá como estaba previsto”: así resume la sinopsis de Short of the Week a Hors Piste, la película con la que Léo Brunel, Loris Cavalier, Camille Jalabert y Oscar Malet terminaron sus estudios en la École des Nouvelles Images, en Aviñón, después de cinco años en la escuela.

Los rescatistas se llaman Salami y Parmesan; la persona a la que deben salvar es un esquiador herido, varado en lo alto de una montaña imponente, al que Short of the Week llama «el Herido». En su reseña, Rob Munday describió el corto como una animación desenfrenada que lleva a la pareja de un número cómico a otro, y para Ruby Boddington, de It’s Nice That, el resultado es una serie de desastres sencilla pero medida al segundo, que crece como una bola de nieve.

La idea empezó hacia el final del cuarto año. «Al principio, todo el grupo quería hacer una comedia», le contó Loris Cavalier a It’s Nice That. «Las familias de Oscar y de Léo conocen bien la montaña, y pensamos que sería gracioso jugar con el peligro de las cumbres altas. Sumamos a dos tipos tontos para aumentar ese clima de peligro. En ese punto le faltaba algo, así que, después de darle vueltas entre todo el grupo, llegamos al herido». En Zippy Frames, el equipo lo contó con otras palabras: el punto de partida fue una comedia sobre personajes tontos, y la pregunta, cómo podría ser un día cualquiera para un equipo de rescate disparatado en medio del peligro de la alta montaña. El herido llegó después, como testigo y víctima de todo el lío.

La historia se armó con dibujos. «Dibujamos unos doscientos gags en pósits y tratamos de encajarlos en la película», contó Camille Jalabert a It’s Nice That. «Construimos la historia sobre todo con dibujos, en lugar de escribir un guion detallado, porque este tipo de comedia es sobre todo visual». En Zippy Frames, el equipo explicó que la base del relato se levantó en los tres primeros meses y que el método fue sencillo: al principio se repartieron el storyboard (la película dibujada viñeta por viñeta) entre las cuatro personas, cada una se hizo cargo de una secuencia y, después de una primera pasada, cambiaron de secuencia. «Así la historia siguió evolucionando durante todo el año, porque cada vez que pasábamos a otra parte de la película teníamos una mirada nueva sobre la historia y los chistes».

Sin diálogos, porque así lo pide la escuela. «En nuestra escuela, no tener diálogos es una de las reglas básicas de cada cortometraje», explicó Léo Brunel. «Así que estudiamos las películas mudas clásicas de principios del siglo XX, en concreto las de Chaplin y [Buster] Keaton. Usaban un lenguaje corporal muy marcado para hacer reír a su público, y eso nos inspiró mucho. Después se nos ocurrieron muchos gags, y eso nos permitió elegir los que mejor encajaban en nuestra historia».

Vassilis Kroustallis, en su reseña para Zippy Frames, escribió que el corto se inspira en un surtido de comedias, entre ellas The Gold Rush, de Chaplin, y The Wizard of Oz, y que hace falta energía y valor para hacer una comedia con personajes tontos y un diseño deliberadamente plástico. Munday, en Short of the Week, destacó el manejo del tiempo cómico: es difícil de acertar, escribió, y el equipo lo consigue una y otra vez; aunque el chiste se vea venir, cosa que pasa a menudo, no deja de hacer gracia.

Probablemente la única persona consciente de la situación.

La acción transcurre en los Alpes y en un tiempo que ya pasó. «Situar la película en los años ochenta era una manera de darle un ambiente divertido, pero también algo interesante al aspecto de los personajes, a los colores y, claro, a la música», escribió el equipo en Zippy Frames. «Queríamos hacer una parodia de las series de rescate de esa época, como Baywatch, Airwolf o MacGyver». Munday lo resumió en Short of the Week como Baywatch en la nieve, y Kroustallis, en Zippy Frames, como la recreación cariñosa de un mundo sin teléfonos celulares, en el que los osos todavía se veían como un peligro para las personas y no al revés, y en el que la gente podía ser más descuidada y salirse con la suya. Para Munday, el aire retro y una banda sonora exageradamente dramática anuncian desde el comienzo que espera un buen rato. La música original es de Nicolas Peiron; Boddington la describió en It’s Nice That como la que marca el tono de principio a fin: tonta, vergonzosa y desternillante a la vez.

El aspecto se decidió desde el principio: un render realista con formas y animación de caricatura. «Lo tuvimos presente durante toda la producción y trabajamos mucho para lograr un equilibrio entre esos dos estilos, que a primera vista podrían parecer incompatibles», dijo Oscar Malet a It’s Nice That. «Sentíamos que esa combinación iba a reforzar el efecto cómico de nuestros gags».

Con solo cuatro personas, cada una tuvo que pasar por todas las etapas. «Era agotador trabajar así, porque teníamos que pensar literalmente en todo», contó el equipo en Zippy Frames. «Pero, al mismo tiempo, tener un equipo pequeño fue muy bueno: todo el equipo tenía la misma película en la cabeza, y eso nos permitió mantener el control de la película y de la historia durante toda la producción».

Se estrenó en el Festival Internacional de Cortometrajes de Clermont-Ferrand en febrero de 2019; en el Festival Internacional de Cine Infantil de Nueva York ganó el premio a la mejor animación, que daba acceso a la carrera por el Óscar, y en julio recibió el premio de animación de los BAFTA Student Film Awards.

Al publicarlo en Vimeo, el equipo contaba cincuenta y un premios en festivales, entre ellos el BAFTA, y más de ciento cincuenta selecciones, y anunciaba que competía por el Óscar al mejor corto animado de 2020. Short of the Week lo presentó como un corto que venía arrasando en el circuito de festivales.

Camille Jalabert y Oscar Malet formaban dos tercios del colectivo MegaComputeur, que, según Short of the Week, colaboró en otra película de la misma escuela, Wild Love, sobre una escapada romántica que sale mal.