En «Here's the Plan», Fernanda Frick sigue a Kat y Doug, una gata y un perro recién casados que sueñan con abrir su propia panadería, hasta que el trabajo empieza a ocupar el lugar del sueño.
Here’s the Plan empezó con un enojo. Fernanda Frick le contó a Cartoon Brew que, así como el miedo a estancarse creativamente la llevó a su primer corto, When I’m Scared, la rabia ante cómo se representaban el amor y las relaciones en los medios encendió las primeras ideas de este: «Me indignaba lo negativamente que los medios masivos mostraban a las parejas de largo plazo: los hombres como cerdos inútiles y desagradables que dejaban levantada la tapa del inodoro, controlados por mujeres histéricas y manipuladoras». Su relación de entonces, series como Parks and Recreation y películas independientes como Away We Go le demostraron, dijo, que esas imágenes estaban equivocadas.
Ese mismo enojo tenía una pregunta detrás, que Frick formuló así: «¿De verdad estamos condenados a vivir la vida en pareja como una batalla y no como una colaboración?». A Short of the Week le escribió que quería pelear contra la perpetuación de los estereotipos de género, porque la mayor parte del romance en pantalla, a su juicio, «normaliza las relaciones tóxicas y malas, y te hace pensar “quizás así son las cosas”, cuando no tiene por qué ser así». A Remezcla le dijo qué quería ver en su lugar: «una pareja que actuara como un equipo, de igual a igual», y no el retrato interminable de las parejas de largo plazo que simplemente se amargan con cada dificultad o que no pasan por ninguna. «Creo que eso es peligroso, porque te hace normalizar que estar en una relación mala o infeliz es normal y esperable, ¡y no lo es!».
De ahí salieron Kat y Doug, una gata y un perro. La sinopsis que Frick publicó con el video los presenta así: «Una pareja casada de gata y perro, pasteleros de cupcakes, sueña con abrir su propia panadería. Un día se les descompone el horno y tienen que postergar el sueño para ganar dinero y reemplazarlo. En algún punto del camino, se alejan de su sueño y de sí mismos». Según Remezcla, la pareja vuelve una y otra vez a la consigna que guía su vida y que da título al corto: este es el plan.
Short of the Week destacó su audacia: la de contar la historia de dos personas que se quieren de verdad y trabajan para sostenerse. No es, escribió, ni el romance de los primeros días de conquista ni una aventura en la que el amor lo vence todo, sino una narración muy terrenal que atraviesa años de la vida de la pareja y registra los pequeños sacrificios y los cambios de prioridades que dejan un sueño compartido para después. En esa lectura, el trabajo, que era un medio para un fin, termina convertido en un fin en sí mismo.
Remezcla destacó que el corto propone una visión de la pareja sorprendentemente progresista: los cupcakes no salen de las manos de Kat, y la casa y los proyectos de pastelería, que se ven en montajes de colores con música original de Joel P. West, que compuso la de Short Term 12, son de verdad una empresa conjunta. Cuando el corto ganó en FAN Chile, recordó Pablo Christiny, director de ese festival, a El Mostrador, «uno de los principales comentarios que recibimos fue sobre la belleza con la que mostraba una historia de amor que parecía la de cualquier persona».
Frick buscó el tono fuera de la animación. De niña, contó a Cartoon Brew, no conectaba con los actores de carne y hueso como con la animación, y el cine de imagen real no le gustó hasta la adolescencia; más tarde se cansó de ciertos estereotipos de la animación comercial y le fascinaron las complejidades de la actuación, los temas y la puesta en escena del cine independiente. «Me gustan las historias guiadas por personajes, sobre la vida cotidiana, y mi objetivo era reflejar la apariencia discreta de una película independiente de imagen real», dijo. «Esa fue la indicación principal que le di al equipo», y valió para la animación, el sonido y la posproducción, y hasta para la música de West.
Por la misma razón, en lugar de actores de doblaje profesionales, eligió para las voces a Lindsay y Alex Small-Butera, dos personas del estudio de animación Smallbü que eran pareja también en la vida real. Las voces están en inglés: Short of the Week lo explicó como una manera de llegar a un público potencial más amplio, aunque el equipo sea chileno, y encontró las voces buenas en general, pero empalagosas, y el relato tan almibarado que al principio puede alejar a un público acostumbrado a una animación independiente más filosa.
Hacer cosas tiernas pero con mensajes bacanes que significaran algo.
Frick empezó a buscar la animación a los trece años, según Great Women Animators, después de ver un making-of de Spirited Away y entender que, si la animación la hacían seres humanos, ella también podía hacerla. Tras dos años de universidad se pasó a un curso en línea de Animation Mentor: «Era la única forma de conseguir una formación de alto nivel, reconocida internacionalmente, sin salir del país, una opción que la mayoría de quienes animan en Chile no puede pagar», le dijo a Cartoon Brew. Después ganó una beca para el programa de verano de Gobelins, en Francia, e hizo una pasantía de un mes en PunkRobot, con animación adicional para Historia de un oso. Here’s the Plan es su cuarto corto.
Otra apuesta fue la duración, que rompía la regla no escrita de los siete minutos de los dibujos animados clásicos. El primer guion era relativamente corto, contó Cartoon Brew, pero al armar el animatic, el storyboard filmado con sus tiempos, Frick se dio cuenta de que la historia iba apurada y que los personajes no tenían tiempo de pensar en lo que les pasaba. Una película más larga podía complicar la producción y dificultarle el acceso a los festivales; aun así, decidió hacerla como quería. «Me pregunté: ¿estoy haciendo una película para los festivales, o porque quiero contar esta historia en particular? ¿Debería pasar tanto tiempo en un proyecto que quizás tenga algo de éxito, pero que no me da una voz ni comunica mi mensaje? En ese momento dejé de preocuparme y terminé agregando todas las pausas necesarias».
La producción llevó dos años, con un presupuesto de 50.000 dólares y un núcleo de nueve personas; en total pasaron por ella más de treinta, coordinadas en línea, con Slack entre otras herramientas. La financiaron el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y los ahorros de Frick. «Los subsidios son tanto una bendición como una maldición, porque son la única opción para financiar un corto en Chile», dijo. Encontrar equipo fue otro obstáculo: «La mayoría trabaja aquí en publicidad y videojuegos, con presupuestos imposibles de igualar para el equipo de un corto independiente». El plan era hacerlo todo en PunkRobot, pero el estudio se llenó de trabajo después de Historia de un oso; el equipo siguió desde sus casas, en línea, hasta que Estudio Pintamonos, en Santiago, le prestó espacio. Para el render, sin computadoras suficientes, recurrió a una granja de render en China.
Las referencias visuales van de los cortos de David OReilly a la iluminación de Feast y Paperman, de Disney, y a la secuencia del matrimonio de Up, de Pixar. Para que el diseño estilizado se mantuviera fiel a su ilustración original, Frick pintó a mano todas las texturas. Y planteó la iluminación de otra manera: «Dibujé varios bocetos como guion de iluminación para que la persona a cargo de la iluminación creara fuentes de luz falsas. Mi objetivo era lograr algo antinatural pero atractivo, así que animé a esa persona a usar formas y objetos que no existían en la escena, pero que creaban sombras y otros efectos para mejorar el aspecto cinematográfico». Remezcla vio en esos animales una textura parecida a la acuarela; Short of the Week, un diseño tierno y convencional.
Los animales tiernos son una elección de Frick. Según Great Women Animators, dejó de sentirse insegura de su estilo al descubrir Goodbye, Chunky Rice, la novela gráfica de Craig Thompson, con personajes de diseño tierno y simple y relaciones y emociones complejas. Cuando Emol le preguntó, a propósito de su novela gráfica Trazos, si tenía un sentido usar gatos, respondió: «No, solo que me encantan los gatos. Pasa eso sí que me gusta hacer el contraste de ocupar animales tiernos para contar historias humanas complejas». Las dos obras, dijo, las fue haciendo a la vez: «El tema que me obsesionaba era el del fracaso y de seguir los sueños. Ambos tocan más o menos los mismos temas pero en formas distintas».
El estreno mundial fue en el Nashville International Film Festival, y en Chilemonos ganó el premio al mejor cortometraje chileno. Llegó a internet como el primer estreno de la segunda temporada de CB Fest, la iniciativa en línea de Cartoon Brew, mientras competía por una nominación al Oscar.
Más tarde, en Annecy, Netflix anunció el desarrollo de Raise the Bar, una serie de Frick sobre Sam, una estudiante de secundaria que quiere ser levantadora de pesas olímpica. Frick contó que la inspiraron sus propias frustraciones al intentar convertirse en animadora en América Latina: «La serie es una carta de amor a las pruebas de todos nosotros tratando de hacer grandes cosas a pesar de los problemas». Planeta Cómic publicó después Trazos, la novela gráfica en la que trabajó durante ocho años. Here’s the Plan tiene también una adaptación como libro ilustrado, a la venta en formato digital.
Créditos
Duración
18 min 30 s
Categoría
Animación 3D
País
Chile
Dirección y guion
Fernanda Frick
Voces
Lindsay Small-Butera y Alex Small-Butera
Música
Joel P. West
Estudio acreditado
PunkRobot
Financiamiento
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (Chile)