«Ser presa de las miradas y objeto del deseo: esa es la vida diaria de esta joven parisina. ¿Qué será de sus pretendientes?», escribe ESMA sobre Hé Mademoiselle («Oye, señorita», traducción nuestra) en su canal.

«Hé Mademoiselle empieza como una comedia musical un poco cursi, con una princesa de Disney, y al público se le cae la ilusión», resume Victor Dulon, una de las cinco personas que la dirigieron. Es la película con la que terminaron sus estudios en la formación de cine de animación 3D de ESMA (École Supérieure des Métiers Artistiques); Le dedicaron un año.

Al salir del metro, la protagonista, Zoé, de paso ligero, le canta a un París maravilloso por las calles de una capital extrañamente vacía. Primero le silban; después llegan los «qué linda eres», «está buenísima», «no nos ignores», «no te hagas la difícil». Para L’Etudiant, la película condensa en muy poco tiempo las formas que puede tomar el acoso callejero, un tema pesado servido con la salsa ligera y dulce de la comedia musical.

El acoso callejero no tiene rostro. Puede incluso ser muy educado.

El tema lo propuso Léa Parker, que explica así el tono elegido: «El lado dulce y azucarado de la comedia musical, donde se mueve un personaje de ficción, choca con la realidad pesada del acoso callejero. La idea era crear un contraste, para aligerar el discurso y sobre todo para ilustrar la brecha que existe entre la manera en que perciben este fenómeno quienes lo minimizan y las que lo viven». Parker eligió el campo artístico, le dijo a L’Etudiant, para «transmitir mensajes y convicciones».

Dulon insiste en que la película no habla de todos los hombres, sino que muestra «todos los arquetipos del acoso callejero en muy poco tiempo». Parker pone ejemplos: el hombre de traje, el muchacho en una terraza, el chico de barrio.

Para Dulon, la película va dirigida ante todo a muchachos como él, el «macho promedio», como él dice. Considera que lo educaron «en el respeto a las mujeres», pero antes de trabajar en el tema «no tenía realmente conciencia de que todo eso existía», ni de que esas palabras pudieran afectar tanto a alguien. «Cuando la chica con la que estaba en ese momento me habló de los comentarios que le lanzaban todos los días en la calle, primero lo minimicé, diciendo algo como “no es para tanto y te gusta”», reconoce. Según L’Etudiant, ahora lamenta ver esas agresiones casi a diario, y espera que la película saque de su ceguera a otros «machos promedio».

La película pasó por el Carrefour de l’animation de París antes de llegar a internet, y poco después ganó el gran premio del jurado en Polycule, el festival de cortos de estudiantes de Bruselas. En menos de una semana en línea, la vieron más de 250 000 personas.

Con las vistas llegaron también comentarios hostiles, que para L’Etudiant prueban lo largo que es todavía el camino. «Cuando uno los lee, de verdad se pregunta si estamos en 2016», lamentó Dulon.