En la primavera de 2011, Motionographer —la publicación de referencia del diseño en movimiento— organizó en Nueva York su festival F5 y encargó a estudios de distintos países una serie de cortometrajes sobre un único tema: la felicidad. Uno de esos encargos llegó a Buenos Aires, a un estudio de cuatro años de vida llamado PepperMelon.

El resultado fue fIRST: criaturas extrañas, colores saturados y una pregunta sencilla sobre qué hay afuera. Lo hicieron en dos meses. Para sus autores fue, además, un primer paso: su primer cortometraje con personajes y una narración, después de años dedicados sobre todo a la publicidad.

La sinopsis oficial lo plantea como una fábula: «En busca de la felicidad, un creador gigante no logra escapar de sus propias abstracciones redundantes. ¿Qué podría estar esperando en el mundo exterior, donde la luz y las oportunidades prosperan?».

El creador es una criatura alta, de brazos largos y aire extraterrestre, que lleva una máscara parecida a una carita sonriente o a la cabeza de un muñeco de Lego. Crea cubos, y por eso todo a su alrededor está hecho de cubos: esas son sus «abstracciones redundantes». Cuando unos pájaros acosan a una criatura pequeña y amarilla, parecida a un limón con tentáculos, el creador los espanta y la alimenta con sus cubos. La criatura revive y le devuelve algo que él no sabe hacer: esferas. Lo que sigue es ese «mundo exterior» de la sinopsis, un océano de esferas de colores, como una piscina de pelotas, que los dos recorren juntos.

Se estrenó en F5 RE:PLAY, el programa de cortos del festival, en la sala Terminal 5 de Nueva York, y poco después PepperMelon lo publicó en línea.

Lo primero que salta a la vista es el color: superficies doradas, rosas y violetas, pulidas como juguetes de plástico, contra un cielo azul limpio. Tomás García, director del corto y cofundador del estudio, lo resume así: «Nuestra dirección siempre incluye un impulso incontrolable hacia la abundancia de colores».

La otra clave está en los personajes. PepperMelon se define hoy como un estudio de diseño de personajes, y fIRST es el lugar donde ese oficio pasa por primera vez de la publicidad a la narración: criaturas extrañas, pero con emociones reconocibles.

El sonido acompaña sin imponerse. El diseño sonoro de David Kamp es leve, sin cambios bruscos, y deja que la historia avance por la imagen: del mundo anguloso del creador al de las esferas, que es también el paso de una idea repetida a una nueva.

Nuestra dirección siempre incluye un impulso incontrolable hacia la abundancia de colores.

F5 era la fiesta anual de una comunidad —la del diseño en movimiento— que en esos años vivía un momento de enorme vitalidad en internet, con blogs como Motionographer como punto de encuentro. RE:PLAY reunió en 2011 a estudios y directores como Mixtape Club, Physalia, Holbrooks, David Wilson y Alexander Gellner, y los títulos del festival los firmó Buck.

PepperMelon llegó a esa escena desde un lugar propio. García habla de la influencia de la «cultura nacional» en su trabajo, en particular de la estética tribal de los pueblos originarios de Argentina, y de un lema tomado del historietista Scott McCloud: «Aprende de todos, no sigas a nadie, busca patrones, trabaja como loco». En fIRST, de todos modos, esa influencia no es evidente: sus diseños son demasiado extraños para atribuirlos a una sola fuente.

No era el único estudio joven de la ciudad. En esos mismos años nacieron en Buenos Aires otras casas que combinaban publicidad para clientes de todo el mundo con obra propia, como Can Can Club, fundado en 2008, que en 2009 terminó Teclópolis.

PepperMelon nació en 2007 en Buenos Aires, fundado por Fernando Sarmiento y Tomás García. García es de Bahía Blanca; se mudó a Buenos Aires a los dieciocho años para estudiar cine y pasó cinco años en la publicidad y en la postproducción de la película La antena antes de fundar el estudio. El equipo suele trabajar en los Bosques de Palermo, un parque de la ciudad conocido por sus atardeceres.

En fIRST, García firmó la dirección y la dirección de arte; Martín Dasnoy dirigió la animación y fue productor ejecutivo junto a Sarmiento e Ignacio Godoy; la música y el diseño sonoro son del compositor y diseñador sonoro alemán David Kamp, que trabaja en Berlín con animadores de todo el mundo.

El dato central del proceso es el tiempo: «Hicimos todo en dos meses», contó García. Para un corto con personajes en 3D es un plazo muy corto, y ayuda a leer una decisión de diseño: superficies limpias y brillantes, pocos elementos, mucho color.

Los créditos que el estudio publicó entonces muestran cómo se repartió ese tiempo entre unas quince personas: storyboards e ilustraciones de Flavio Greco, diseño de personajes de Federico Ben, previsualización, modelado y rigging repartidos entre el equipo, sombreado e iluminación de Dasnoy y Godoy, composición de Sarmiento. García, además de dirigir, figura a cargo del rodaje y del seguimiento de cámara —el tracking que permite integrar personajes en 3D sobre un plano filmado— y montó el corto. En la película terminada, sin embargo, no se ve imagen real: el material filmado pudo servir de referencia, o de base para los movimientos de cámara. La partitura de David Kamp suma un violonchelo, tocado por Konstantin Koutepoff.

El encargo funcionó como laboratorio: un tema impuesto y un plazo corto no impidieron que PepperMelon probara algo que nunca había hecho —contar una historia con sus personajes—; al contrario, le dieron el marco para hacerlo.

fIRST es un corto alegre, y vale como punto de partida: muestra a un estudio latinoamericano entrando en la conversación internacional del diseño en movimiento con su propia voz y su propia paleta.

PepperMelon siguió creciendo: trabajó para marcas como Google, Nike y Cartoon Network, fue invitado a la conferencia Pictoplasma de Berlín en 2013 y hoy se presenta como un estudio de diseño de personajes y animación 3D que también hace videojuegos.

De aquel festival quedan el resto de los cortos de F5 RE:PLAY 2011; del estudio, la campaña Mamá Lucchetti que animó para Molinos.