«¿Cuál fue la experiencia más terrible y, al mismo tiempo, más hermosa que me ha pasado?». Kangmin Kim se hizo esa pregunta, y la respuesta se convirtió en Deer Flower, que él describe como el relato en stop motion de algo que le ocurrió de pequeño. Sus padres lo llevaron a recoger la sangre de las astas de unos ciervos, y vio cómo en la granja les cortaban las astas delante de él.

En la película, el niño se llama Dujung. Según la sinopsis oficial, es un alumno de primaria que va con sus padres a una granja en las afueras. Creen que la especialidad cara y rara de esa granja fortalecerá el cuerpo de su hijo. Kim explica que intentó trasladar sus propias experiencias a la pantalla y reinterpretar sus recuerdos como experiencias de cine.

Las astas de ciervo se usan como medicina en Asia oriental, y en Corea son una tradición desde hace mucho tiempo, explica Kim en Cartoon Brew. La sangre de ciervo tiene fama de suplemento que rejuvenece el cuerpo y aumenta la resistencia, aunque no todo el mundo la bebe fresca: «No creo que sea algo común, y podría considerarse un lujo». El recuerdo no lo ha dejado: «Beber la sangre de ciervo sigue conmigo como un recuerdo insólito y muy fuerte. Cuando les conté la idea a mis colegas cineastas, a nadie pareció gustarle».

Una parte de mí sabía que sería una película extraña y poco familiar.

Kim mezcló stop motion, impresión 3D y animación 2D. Kim y Seulhwa Eum querían dar más volumen a los personajes de papel recortado que habían creado para 38-39°C, la película de tesis de Kim, y por eso decidieron imprimir sus cuerpos en 3D. Los personajes pasaron de bocetos en papel a modelos en Maya, y Kim los fabricó con una impresora MakerBot Replicator 2.

La razón fue práctica. «No tenía espacio suficiente para fabricar, y pensé que la impresión 3D podía ahorrar dinero y espacio», explicó en It’s Nice That. Había tomado algunas clases de 3D en sus años de estudiante, pero desde el posgrado solo hacía stop motion, así que tuvo que estudiar y probar una y otra vez. Aprendió casi todo lo que necesitaba en YouTube, y esa es, dice, una de las razones por las que los muñecos tienen una forma tan simple. Trabajó en la película unos dos años, entre encargos como freelance: «Pasé la mayor parte del tiempo en la preproducción, averiguando qué programa de 3D quería usar y qué impresora. Construir los sets y rodar solo llevó cuatro semanas».

La impresión dejó un problema. «Odiaba la superficie de plástico y quería darle una calidad hecha a mano», le dijo Kim a 3DPrint.com. «Así que decidí poner papel de acuarela y otros materiales sobre el muñeco impreso, para darle volumen sin sacrificar la superficie». En It’s Nice That, Rebecca Fulleylove describe un paisaje de papel y madera, muy detallado, en el que transcurre la película.

Mezclar técnicas es costumbre en su trabajo. «Siempre he jugado con los espacios 2D y 3D porque me encanta cómo esos elementos distintos crean combinaciones únicas bajo las luces de un set», le dijo a It’s Nice That, donde contó también que con Deer Flower buscó un equilibrio: «una pieza que mantenga mi integridad artística, pero a la que mucha gente pueda acceder y disfrutar». Años después, en el perfil que le dedicó Cartoon Brew, lo llevó más lejos: al yuxtaponer imágenes y técnicas distintas en una misma secuencia, estas crean «su propia energía, extraña e inesperada», que puede incomodar a parte del público porque interrumpe el hilo de la historia.

Para Fulleylove, el stop motion le permite transmitir algo que en otros estilos podría resultar grotesco o difícil de ver, como si se mirara con los ojos de Kim de niño, con inocencia y curiosidad. Rob Munday, en Short of the Week, la llamó una recreación abstracta, con una historia surrealista y sorprendentemente divertida que quizá no sea para todos los gustos, y con una sensación táctil, hecha a mano, pese a la tecnología. En 3DPrint.com, a partir de un adelanto, Hannah Rose Mendoza señalaba la tensión entre las superficies planas y la construcción en 3D de los personajes, y unos rostros angulosos que, según su lectura, remiten a los grabados en madera coreanos.

Studio ZAZAC son Kim y su esposa, Seulhwa Eum, que trabajan desde Los Ángeles en proyectos de diseño y animación. «Es un estudio diminuto, así que hacemos casi todo nosotros», dice Kim. Hacer cine de forma independiente, añade, da libertad artística, y él siempre intenta «hacer algo diferente, mejor y más fuerte, con un estilo más avanzado y un cine más maduro que la anterior». Tiene su precio: «Fue agotador, física y mentalmente, llevar tantos sombreros, como director, animador, montajista y compositor de imagen, cuando además tienes que diseñar y construir los sets porque los recursos son limitados y el presupuesto, ajustado».

La película ganó el gran premio del Festival Internacional de Cortometrajes de Busan y el del China Independent Animation Film Forum y fue nominada a un premio Annie.

Hacia 2020, Kim contaba que sus cuatro cortos hasta entonces partían de hechos reales que les ocurrieron a él y a su familia, desde 38-39°C, su película de tesis, ambientada en un baño público; después de Deer Flower vinieron Jeom y Kkum. En el lenguaje, dice, le resultaron indispensables las películas de Caroline Leaf y When the Day Breaks (1999), ambas del NFB; de esta última aprendió que en una misma película pueden chocar técnicas y estilos distintos.