En 1900, en mar abierto, William Avery, un viejo marinero, va a la deriva y solo por el Atlántico Norte cuando rescata a regañadientes a Lara, que cayó por la borda sin que se sepa cómo. Así arranca Age of Sail, el corto que John Kahrs dirigió para Google Spotlight Stories.

Google Spotlight Stories hacía historias para ver en 360 grados en el teléfono y en visores de realidad virtual, y construía la tecnología para verlas.

Age of Sail existe en varias formas. La versión para cine es la que se publicó en YouTube; la versión en 360 grados para el teléfono se publicó en las aplicaciones de Google Play e iTunes, y las de realidad virtual, en Steam y Viveport. Animation Scoop la anunció como la experiencia más larga y visualmente más compleja de Google Spotlight Stories hasta entonces.

Kahrs empezó su carrera como una de las primeras personas contratadas por Blue Sky Studios, animó en Pixar, supervisó la animación de Enredados en Disney y dirigió allí Paperman, que ganó el Oscar al mejor cortometraje animado.

El mar le viene de familia. «Crecí navegando. Mi papá construyó algunos veleros y navegábamos en el lago Champlain», contó a Animation Scoop, y de ahí le quedó el gusto por las historias de alta mar: las novelas de Horatio Hornblower, Moby Dick, hasta los relatos de Mark Twain sobre los barcos de río (traducción nuestra).

La historia le daba vueltas desde hacía años, en fragmentos: una chica que cae por la borda y a la que recogen, un capitán cuya carrera se vino abajo, que se volvió bebedor y navega en su último barco. «En algún momento pensé: necesito usar todos estos fragmentos viejos y ponerlos en algún sitio, darles buen uso, porque necesito dejarlos atrás», dijo a Gold Derby.

El año tiene una razón. Para Kahrs, 1900 es «un punto de cruce de la tecnología», el paso de la vela a los barcos de vapor. El título juega con eso: «Ella está entrando en la edad adulta, y es la era que viene. Es el futuro. Y él es viejo, y la era de la vela se está acabando». Llegó a preguntarse si era demasiado obvio, pero le pareció que resonaba lo bastante con la historia.

Kahrs quería una escala de largometraje. «Mi especialidad es intentar meter un largometraje entero en una duración muy corta», dijo, y buscaba algo «como un espacio de David Lean, casi de Lawrence de Arabia»: espacios amplios sobre el agua y temas amplios.

El océano que buscaba no era el del cine. Según Kahrs, el cine a veces no logra transmitirlo: o lo muestra «plano y en calma», por lo difícil que es rodar en mar abierto, o como una tormenta perfecta «de caricatura», con una ola de unos 45 metros. Él quería el estado intermedio, el de las olas grandes que suben y bajan como un paisaje.

La realidad virtual hacía todo más difícil. Según Variety, el público es sensible al movimiento en realidad virtual, y por eso muchos cineastas intentan dejar la cámara lo más quieta posible, algo nada fácil en un barco sacudido por las olas. «Sobre el papel, es lo peor que se puede hacer en realidad virtual», dijo Kahrs. Además, todo debía funcionar en tiempo real, como un videojuego, sin tiempo de renderizado. «Al principio se decía: “John, no vas a tener sombras”», recordó. Los personajes se hicieron de bajos polígonos y con un diseño pensado para eso, «angular, de bordes rotos», y Cassidy Curtis, que ya había desarrollado el aspecto no fotorrealista de Pearl y Son of Jaguar, desarrolló un sistema de sombras muy afinado, al límite de lo posible, con sombras simuladas como las de un juego de consola.

De esa limitación salió el aspecto. David Eisenmann, que produjo la obra con Gennie Rim, lo dijo así: «La realidad no es realmente lo que quieres». El equipo se quedó con una imagen más áspera y granulada que Kahrs describió como una pintura en movimiento, con «una cualidad de bordes rotos». A Gold Derby le habló de «una ilustración en movimiento», con ilustradores como Bernie Fuchs y otros de los años cincuenta y sesenta como referencia, y de tender un puente entre la animación por computadora, la ilustración y la animación 2D: «Lo que pienso de la animación hoy es que no tiene por qué verse de una sola manera».

El sonido llevó el mismo cuidado. Jamey Scott y el equipo de grabación de sonido salieron a navegar en el Jada, una embarcación clásica de madera, en San Diego, para sentir lo que es ir en una nave movida por el viento entre las olas. Kahrs no quería solo el sonido técnicamente exacto, sino «la impresión estilizada» de ese sonido.

Según Variety, en la versión para teléfono y visores el equipo perfeccionó un motor de audio binaural: cuando uno de los dos personajes le da la espalda al espectador, su voz cambia, y también cambia lo que se oye cuando el espectador mueve la cabeza.

Había otra razón para cuidar el audio: hay diálogo. Karen Dufilho, productora ejecutiva, contó a Variety que existe «un guion de verdad, en el que trabajamos mucho tiempo». Según Variety, hasta entonces Spotlight Stories había dejado fuera el diálogo en la mayoría de sus películas para que funcionaran en cualquier país. Jan Pinkava, que compartió con Dufilho la producción ejecutiva, comparó la obra con teatro: «un escenario con dos personajes que avanza abriéndose paso por el océano».

Ian McShane fue idea del guionista Jonathan Igla desde el principio. Google dudó, porque no solía contratar a un actor de ese renombre para estos proyectos, pero con el tiempo el problema se fue resolviendo. La primera respuesta de McShane fue una pregunta: «¿Contra quién actúo?». Kahrs le mandó un video que explicaba el personaje y presentaba a Cathy Ang, la actriz de Lara, con experiencia en teatro y en dramas victorianos. Después McShane lo llamó por teléfono y aceptó.

El guion cambió por el camino. En las primeras versiones, Avery era mucho menos simpático, verbalmente abusivo; Kahrs lo suavizó con ayuda de Blaise Hemingway, que también trabajó en el guion. Aun así, en la sesión de grabación el personaje salió más afectuoso de lo que esperaba, y al animar sobre esa voz entendió que McShane había hecho algo inteligente: añadirle un lado más amable a lo que en la página era antipático.

El estreno mundial fue en la sección de realidad virtual del Festival de Venecia de 2018, Venice Virtual Reality. El estreno en Norteamérica se anunció para septiembre, en The Portal, la muestra de realidad virtual y narración inmersiva del LA Film Festival. La versión para cine se publicó en el canal de Google Spotlight Stories en noviembre de 2018.

Age of Sail quedó en la preselección de la 91.ª edición de los Oscar al mejor cortometraje animado, y en 2019 ganó tres premios Emmy: al diseño de producción, al diseño de personajes y al color.