Maria José tiene cinco años y está aprendiendo a escribir su nombre cuando su madre la llama a gritos. «Maria José. Ay, Maria José, ¿no me oyes llamarte, Maria? ¿No sabes que aquí no es lugar para que estés ahora?», le dice al encontrarla en Vida Maria, el corto de Márcio Ramos. «En vez de estar perdiendo el tiempo dibujando el nombre, ve allá afuera a buscar qué hacer. Ve. Hay que barrer el patio, hay que llevarle agua al animal».
Transcurre en el sertão de Ceará, el interior árido del Nordeste de Brasil.
Catraca Livre leyó el corto como una pequeña producción con un mensaje enorme, la importancia de valorar la educación en los primeros años de vida, y habló de una concepción de la infancia vaciada, que considera a la persona apenas un brazo más para el trabajo. Para A Gazeta, Ramos mezcla la poesía con la aridez típica del Nordeste.
El proyecto de Márcio Ramos ganó el 3º Prêmio Ceará de Cinema e Vídeo, que organiza el gobierno del estado de Ceará, y se produjo con el apoyo de la ley de incentivo a la cultura del estado.
El corto se hizo con gráficos 3D por computadora y se finalizó en película de 35 milímetros. Los personajes y los escenarios se modelaron con texturas y colores investigados y capturados en el sertão, en busca, dice su descripción oficial, de «una atmósfera realista y humanizada». Cultura Genial se detuvo en esos detalles: la cerca de la casa coincide con exactitud con las cercas típicas del Nordeste, y los vestidos floreados y hasta la forma de atarse el pelo dan, en su lectura, un aire de realidad impresionante.
Vida Maria suma, según su canal oficial, más de cincuenta premios en festivales nacionales e internacionales.

