Un hombre vive bajo el agua y su vida queda en duda cuando un bote flota sobre su cabeza (traducción nuestra). Esa es la sinopsis de The Man Who Saw a Boat, que Henrique Barone hizo en el curso de animación digital de personajes de la Vancouver Film School: un personaje 3D dentro de un entorno 2D.

La historia llegó después de descartar otra. Barone cuenta en su blog, y lo recoge No Film School, que su primera idea fue un repartidor de pizzas: «corriendo para entregar la pizza e interactuando con algunos objetos en el camino. […] mucho squash and stretch, buenos ciclos de carrera, fondos blancos, pero no un arco de historia real» (traducción nuestra). Aunque podía imaginar un corto vistoso, notó rápido que estaba inventando «una película sencilla solo para jugar a lo seguro», algo que, escribe, está bien cuando el calendario es muy apretado y se toca el 3D por primera vez.

Quería «el estilo bajo el paraguas de la historia», así que empezó a dibujar «tomas dramáticas y atractivas, aisladas y sin relación». Pensó en arrancar con un hombre colgado de un acantilado, o con alguien que trabaja a las tres de la mañana en una gasolinera donde no hay nadie. Entre esos dibujos, uno mostraba a un hombre con una campana de buceo y, justo encima, a un pescador en el océano abierto. «Luego dibujé el hilo de la caña de pescar y los dos quedaron conectados como por arte de magia».

Los diseños de personaje del repartidor no se perdieron: sirvieron de base para la nueva dirección del relato. Había además dos mundos que diseñar, el de arriba y el de abajo del agua, y un problema central: integrar un personaje 3D en un mundo gráfico en 2D. Los métodos de modelado, explica Barone, son directos y sencillos, y por eso resulta frustrante ajustar y ajustar el personaje sin conseguir el aspecto que se tiene en el papel o en la cabeza. Cree que lo natural en el 3D es producir ángulos muy duros, de máquina, o formas orgánicas y realistas en extremo. «Hacer algo gráfico significa, en cierto modo, pelear contra aquello para lo que el 3D está hecho.»

Pero sin duda es una pelea que vale la pena, porque los resultados pueden quedar muy bien.

Zippy Frames ve en el corto colores cálidos incluso en el fondo marino, que pasan a amarillos y naranjas cuando la mirada llega al cielo. Barone estudió Diseño Visual en Brasil y decidió hacerse animador después de asistir al festival AnimaMundi; en su sitio web publicó el paso a paso de la producción.