La Torre 37 extrae hasta la última gota de agua de un lago que alguna vez fue prístino, hasta que quien está a cargo de la estación se da cuenta de que está destruyendo lentamente todo un ecosistema. Esa es la premisa de The Incident at Tower 37, una película de animación que pasó casi dos años recorriendo festivales, donde se ganó fama de favorita del público.

Lo inusual es cómo se hizo. La escribió y dirigió Chris Perry, un profesional con años en la industria de los efectos visuales, pero la produjo un equipo de estudiantes del Hampshire College, dentro de un programa de animación organizado como un estudio.

Bit Films lo fecha en 2008; su recorrido de festivales empezó en abril de 2009, en el SENE Film, Music and Arts Festival.

En esa gira, la película recibió el premio del público y el premio del fundador en el SENE, el gran premio (Best in Show) —además de mejor animación— en el MOTION Film Festival, el primer puesto de animación de estudiantes en el Palm Springs International ShortFest, un premio especial del jurado en el USA Film Festival y reconocimientos en Newport Beach, Humboldt y Route 66, además de una nominación al premio de estudiantes del festival de animación de SIGGRAPH.

Mientras duró esa gira, en internet solo había un fragmento: la versión completa, avisaba Bit Films, no estaría en línea hasta terminar el circuito. Llegó en marzo de 2011, y Perry aprovechó el Día Mundial del Agua, el 22, para difundirla.

Short of the Week recordaba que se hizo dentro de un programa colaborativo de animación de estudiantes del Hampshire College, «y se nota: no está mal, pero tampoco es como para contarlo en Twitter». La verdadera magia, seguía, está en la historia, «que empieza despacio pero da giros muy inesperados».

Una torre que bebe hasta la última gota.

La ficha de la película en el archivo histórico de SIGGRAPH la sitúa en una discusión más amplia: el corto, dice, «continúa el debate sobre la propiedad, el uso y el agotamiento de los recursos naturales».

Chris Perry llegó a la docencia desde la industria. En el estudio de efectos visuales Rhythm & Hues propuso en 1995 la arquitectura de Voodoo, el sistema sobre el que el estudio hizo efectos y animación durante más de diecisiete años; después trabajó en Pixar. En 1999 se incorporó al Hampshire College como profesor de artes y ciencias de los medios, y allí fundó Bit Films, una productora independiente que hace películas con equipos de estudiantes.

Todo empieza por el modelo de Bit Films. Bit Films se presentaba como un intento de tender un puente entre la universidad y la industria: Perry escribe y dirige, y un grupo de estudiantes hace la película dentro de un curso de Hampshire, repartiendo el trabajo como en un estudio. Displacement, en 2002, la hicieron dieciséis estudiantes en un semestre; después vinieron otras, y un programa de pasantías.

The Incident at Tower 37 empezó en una clase interdisciplinaria y en grupo del Hampshire College. Según su ficha en SIGGRAPH, la meta era reunir artes visuales, animación, cine, composición musical y programación para producir una película de animación por computadora de alto nivel. El trabajo colaborativo es habitual en la industria y en algunos posgrados, pero Hampshire, dice el mismo texto, es una de las pocas instituciones de licenciatura (pregrado) comprometidas con incluir esa experiencia en su plan de estudios.

Como las horas de clase eran pocas, se desarrolló un sistema para facilitar la comunicación y la colaboración dentro del equipo. De ahí nació un paquete de herramientas que funciona en el navegador, pensado para las necesidades de producción, coordinación, animación y dirección técnica. La película y el software maduraron juntos: al terminar el corto, el conjunto de herramientas, llamado Helga, quedó como un recurso de código abierto para la comunidad de la animación. La ficha de SIGGRAPH presenta además la película como «una nueva dirección en la enseñanza de la animación de pregrado», construida sobre herramientas de gestión de la producción desarrolladas por estudiantes.

En 2014, Chris Perry recibió un Premio de Logro Técnico de la Academia por Voodoo, compartido con Peter Huang, Hans Rijpkema y Joe Mancewicz; el sistema se usó en más de cien películas, entre ellas Una aventura extraordinaria y La brújula dorada. Sus estudiantes han terminado trabajando en estudios como Rhythm & Hues y Pixar, y también como independientes. En 2010, Bit Films sumaba a esa lista DreamWorks, Weta, Sony Imageworks y Digital Domain.

Más tarde, Bit Films abrió una «incubadora» donde Perry invita a proyectos independientes sin casa a terminarse en el campus, con estudiantes y recursos de la universidad. La primera película que pasó por ella fue Caldera, de Evan Viera, con Perry en la coproducción y el montaje; se estrenó en SXSW en 2012.