«Hasta donde alcanza la memoria, la llegada del Sepulturero ha significado la llegada de la muerte.» Así empieza la sinopsis oficial de The Backwater Gospel, que continúa: hasta que un día la sombría promesa falla, y la tensión crece mientras la gente temerosa de Dios del pueblo de Backwater espera a que alguien muera.

Es el proyecto de licenciatura de 2011 de ocho estudiantes de The Animation Workshop, la escuela de Viborg, en Dinamarca, que Short of the Week describe como una institución reconocida en los círculos de la animación europea. Lo dirigió Bo Mathorne, que lo publicó en su canal el 15 de febrero de 2011. Ese mismo día empezó a circular en Twitter, y al día siguiente, según Short of the Week, ya lo habían publicado Motionographer, Cartoon Brew y /Film.

Cartoon Brew la señaló como la más llamativa, en lo visual, de las películas de graduación de la escuela que había visto: un aspecto fresco, del que The Pearce Sisters, de Luis Cook, podría considerarse un antecedente. El equipo de ocho texturizó los personajes, usó una iluminación plana y lo fundió con un movimiento contenido que no grita de entrada “¡Soy CG!”; cada cuadro parece una ilustración terminada, y ver a los personajes moverse con tanta soltura por el espacio llegaba a desconcertar, porque el ojo no espera ilustraciones que se muevan así. También destacó las formas de la boca del vagabundo, de aspecto esculpido, y un uso de Flash integrado sin costuras en la animación por computadora.

Arráncate los párpados y prepárate para sufrir.

Short of the Week la llamó una animación «gloriosamente original, audazmente macabra». En esos años los cortos de estudiantes de las escuelas francesas destacaban por su dominio técnico y su soltura con la acción; de este, lo que entusiasmó a Short of the Week fue la seguridad de su visión en el diseño y el dominio de su tono oscuro. Cartoon Brew había notado que The Animation Workshop adoptó el modelo de escuelas francesas como Gobelins y Supinfocom, que hacen trabajar a sus estudiantes en equipo, y que sus películas compartían con ellas las virtudes (valores de producción y oficio técnico) y los defectos (historias sin punto de vista ni voz propia). Motionographer la encontró muy por encima de lo que se espera de una película de estudiantes, aunque reconoció que el equipo era de un tamaño razonable y, por lo que se veía, de mucho talento.

Para The Marginalian, se le podría poner el sello «Made in America»: la prédica de fuego y azufre, la música de raíz estadounidense y un escenario polvoriento de western capturan bien la América tradicional, y sin embargo la película viene de Dinamarca.

El equipo mostró el trabajo mientras lo hacía: Motionographer remitía a su blog, con avances y fragmentos del making-of, y Short of the Week contaba que Mathorne y Arthur Gil Larsen, que dirigió la animación, habían hecho videos del making-of como parte de su trabajo de curso y respondían en los comentarios a quienes se dedican a la animación. En uno de esos videos, Mathorne explica las decisiones artísticas detrás de la película.

Los créditos nombran, además del equipo de ocho, a supervisores y consultores, y agradecen la «inspiración» a Those Poor Bastards. La misma escuela hizo, en colaboración con estudios bolivianos, Abuela Grillo.

La música la compuso e interpretó Sons of Perdition. En el sitio de Sons of Perdition, Zebulon Whatley, que en la película da voz al vagabundo (The Tramp), regaló la banda sonora como un EP de descarga gratuita, con las canciones de la película y otras que no habían entrado en ella. «Me da igual que la gente comparta este disco, siempre que nadie gane dinero con él», escribió, y presentó el corto como dirigido por «mi buen amigo Bo Mathorne».