Como proyecto final de su maestría en arquitectura, Kibwe Tavares imaginó un Brixton habitado por robots obreros, donde una redada policial desata una violencia que hace eco de los disturbios de 1981.
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En el Brixton de Robots of Brixton, los robots hacen las tareas que los humanos ya no están dispuestos a hacer: están construidos para eso y apilados en un barrio del sur de Londres que la ciudad ha dejado de mirar. Crece sin plan, a base de añadidos baratos y rápidos al perfil de la ciudad. Y cuando la policía irrumpe en el único espacio que los robots sienten como propio, la tensión estalla en una violencia que, dice la propia sinopsis, «hace eco de la de 1981».
El corto lo hizo Kibwe Tavares, un estudiante de arquitectura, como proyecto final de su maestría en la Bartlett School of Architecture de Londres, dentro de la Unidad 15, el taller de Nic Clear, cuyos estudiantes exploraban la arquitectura a través del cine, narrativo y abstracto. Lo publicó en internet en junio de 2011. Dos meses después, tras la muerte de Mark Duggan por disparos de la policía en Tottenham, hubo disturbios en Londres y en otras ciudades inglesas, también en Brixton. El corto no los anticipó: hablaba de 1981. En la página del proyecto, Factory Fifteen escribe que los disturbios de 2011 en Inglaterra «amplifican el tema, que resulta a la vez potente y pertinente».
Según la sinopsis, el corto sigue las penas y tropiezos de unos robots jóvenes que sobreviven en la vida más dura de los barrios pobres de la ciudad, una población encerrada por la pobreza, la desilusión y el desempleo masivo.
Tavares mira Brixton como arquitecto: no solo diseña personajes, diseña un barrio, con construcciones que crecen sin plan. A eso suma material documental: fotografías de David Hoffman de los disturbios de Brixton. El material de aquellas revueltas se mezcla con los efectos visuales que ponen a los robots en escena.
El barrio existió antes que la versión final del corto. En enero de 2011, el blog de arquitectura BLDGBLOG publicó dos imágenes fijas de Tavares, «Southwyck House» y «Brixton High Street», parte de lo que él llamaba «una colección de imágenes de cómo podría ser Brixton si se convirtiera en una zona desatendida habitada por la nueva mano de obra robótica de Londres».
En la página del proyecto en Factory Fifteen, Tavares divide el diseño en tres frentes. El primero es el urbanismo: «Para diseñar la película primero tuve que readaptar e interpretar la arquitectura de Brixton. La vivienda social, los mercados, los edificios y espacios públicos se investigaron y se rediseñaron a escala urbana». El segundo, la película misma como proyecto de diseño, en el que «todos los entornos, la escenografía y las transiciones entre escenas tenían que encajar en armonía». El tercero, los robots, cada uno diseñado en detalle con técnicas 2D y 3D.
Los disturbios de Brixton estallaron en abril de 1981, días después de que la Policía Metropolitana lanzara en el barrio la Operación Swamp 81, una ola de controles a pie de calle. El informe que el gobierno encargó a Lord Scarman, publicado en noviembre de ese año, criticó el uso indiscriminado de esos controles.
Tavares traslada ese conflicto a un Brixton de robots. La página del proyecto en Factory Fifteen dice que explora «la relación entre arquitectura, clase y raza» y que usa a los robots como «metáforas de una futura llegada de migrantes al Reino Unido»; el corto, añade, es «un comentario sobre la naturaleza cíclica de la clase trabajadora en zonas con poblaciones diversas como Brixton».
Para diseñar la película primero tuve que readaptar e interpretar la arquitectura de Brixton.
Kibwe Tavares nació en el sur de Londres en los años ochenta y estudió arquitectura en la Bartlett School of Architecture. Robots of Brixton fue su proyecto de fin de maestría: un corto de animación presentado como trabajo de diseño arquitectónico. Según Factory Fifteen, el corto parte de las experiencias de Tavares como londinense negro y aficionado a la ciencia ficción desde hace mucho.
Factory Fifteen describe el proyecto como un puente entre arquitectura y política que usa el cine como una vía de entrada abierta y accesible.
Según Factory Fifteen, las herramientas fueron: 3ds Max y el motor de render V-Ray, PFTrack para seguir el movimiento de la cámara, dos simuladores —RayFire, de destrucción, y RealFlow, de fluidos— y After Effects y Premiere para componer y montar.
En diciembre de 2011, el Real Instituto de Arquitectos Británicos (RIBA) le dio a Tavares la medalla de plata de sus President’s Medals para estudiantes: un corto de animación premiado como proyecto de arquitectura.
En 2012, Robots of Brixton ganó el Premio Especial del Jurado en animación en el Festival de Sundance. Tavares siguió en Factory Fifteen, el estudio que fundó con Jonathan Gales y Paul Nicholls, que también estudiaron en la Unidad 15. Ya en enero de 2011, BLDGBLOG presentaba sus imágenes de Brixton como de Tavares «de Factory Fifteen», junto a cortos de Gales y Nicholls. Después dirigió cortos como Jonah (2013) y el largometraje The Kitchen (2023), y fue nombrado TED Fellow.
Créditos
Duración
5 min 36 s
Categoría
Animación 3D
País
Reino Unido
Dirección, animación, modelado, iluminación y texturas