En el mundo de El empleo, las personas son los objetos: la mesa, las sillas, el semáforo de la esquina. Un hombre sale de su casa hacia el trabajo, y muchas de las cosas que encuentra en el camino son otras personas cumpliendo con su propio empleo. No hay diálogo.

El corto de Santiago «Bou» Grasso y Patricio Plaza ganó en 2008 el premio de la crítica internacional (FIPRESCI) en el Festival de Annecy, el primero para un corto argentino en ese festival. Para octubre de 2011 sumaba 102 premios internacionales.

La historia sigue la rutina de un hombre en un día de trabajo. Lo que la vuelve inquietante es el decorado humano que lo rodea: según Vice Italia, el semáforo son dos personas colgadas de un poste que dejan ver, bajo el abrigo, una camiseta roja y otra verde. En la entrevista de Vivian Mathis con Grasso para cinelatinoamericano.org, el corto aparece como una reflexión sobre el sistema capitalista y la explotación de unas personas por otras.

Las reseñas sumaron otros objetos: Vice Italia describió una mesa y unas sillas «hechas por completo de seres humanos doblados», y elDiario.es, los «hombres taxi». Sopitas, en su sección «Noches en corto», lo leyó como «una cruda visión de lo que la jerarquización del trabajo y la sociedad ha impuesto».

Óscar de Julián, editor jefe de la revista Cortosfera, escribió en elDiario.es que el dibujo tiene «el agradable eco de los dibujos de Quino, esos que hablaban del ser humano como una criatura francamente insignificante», y se detuvo en los personajes, «con esos rostros alargados, como huevos duros» y «esos ojitos diminutos, que parecen incapaces de ver gran cosa». Señaló también que no hay música, «sólo un sonido persistente de fondo en los edificios, como un aparato de aire acondicionado que alguien se olvidó de apagar», y que entre «los colores pálidos, suaves» la única nota de color cálido es la mermelada de una tostada. Según Vice Italia, la decisión de no usar palabras buscaba un corto más universal, contado con las acciones de los personajes y «los cautivadores sonidos de la vida cotidiana». Para De Julián, el corto trata no solo del trabajo, sino también de «la obediencia ciega a un estado invisible».

En esa misma entrevista, Grasso dijo: «Los directores de animación de Argentina somos muy poquitos. Afuera tenemos mucho reconocimiento y acá estamos peleándola como si recién empezáramos». Entre esos pocos nombra a Juan Pablo Zaramella, cuyo Viaje a Marte (2004), de plastilina, pasó por más de sesenta festivales.

En la misma entrevista contó que a la animación se la ve como «un formato menor», y agregó: «tiene que ver con la ignorancia».

Fuera de Argentina, el corto también se leyó desde el presente de cada lugar. En España, De Julián escribió en elDiario.es: «Ahora que España está como está, y que comienza a verse reflejada en la Argentina que estalló hace diez años, el corto de Grasso tiene el valor de una alucinación premonitoria».

La idea era hacer un corto en 2D, bien hecho, y que tenga un planteo.
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Santiago Grasso se recibió de diseñador en comunicación visual en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó en muchos estudios de animación antes de empezar a hacer obra propia, y es también ilustrador y docente en la Universidad Nacional de Río Negro, en El Bolsón. Grasso está al frente de Opusbou, la casa de animación independiente que produjo el corto y que, según Vice Italia, hace videos mezclando 2D y stop motion.

Para Grasso, el corto «fue una bisagra. Fue dejar de ser explotados por los estudios para hacer esto que nos ayudó a ganar confianza como realizadores».

Opusbou presentó su making-of con «tres años de trabajo duro», como un video para «hablar del proceso de trabajo, explicando cómo lo hicimos», y como ejemplo del proceso de animación 2D «para quienes estén interesados» (traducción nuestra). Vice Italia describe el corto como dibujado a mano, en acuarela.

Después, Grasso dirigió Padre (2013), y cambió de técnica, al stop motion, y de tema: una mujer que cuida a su padre, un militar anciano, en los días de la vuelta a la democracia, en 1983. De ese corto dijo que su idea era hacer algo «que ocupe un estándar muy alto de calidad técnica y que baje línea tocando un tema así», es decir, que tome posición. Coproducido por la cadena Arte, ganó el gran premio del jurado del Concurso Nacional de Cine y Video Independiente de Cipolletti y en 2014 compitió en Annecy, donde fue la única película latinoamericana de la selección oficial. Según Vice Italia, ganó además el festival internacional de cortos de animación de Savoca, en la provincia de Mesina.