Alê Camargo contó en el Festival de Gramado que Os anjos do meio da praça («Los ángeles del medio de la plaza», traducción nuestra) nació de un sueño que tuvo, «literalmente». Según la nota de O Estado de S. Paulo que publicó Tribuna do Paraná, las imágenes de esos ángeles caídos en una plaza y aprisionados por humanos avivaron su imaginación, y el corto en 3D se hizo con la complicidad de su esposa, Camila Carrossine, con recursos visuales tomados de una película muy conocida: Amélie, de Jean-Pierre Jeunet.

Los dos firman juntos el guion y la dirección, a partir de un argumento de Camargo. Lo produjo Buba Filmes, y la ficha técnica pone la realización a nombre del Ministerio de Cultura de Brasil, a través de su Secretaría del Audiovisual.

Una fábula sobre ángeles caídos, sueños olvidados y un niño.

Camargo y Carrossine se repartieron casi todo el trabajo, de la dirección de arte y el animatic (el storyboard filmado con sus tiempos) a la iluminación y el montaje; Fernando Faria se sumó al modelado y al rigging, el armado del esqueleto que mueve a cada personaje, y pintó escenarios, y otras cuatro personas animaron con ellos.

La banda sonora de Rodrigo Domingos, que también toca la flauta en ella, suma una trompeta, tres voces y el Coral del Chiaro, y ganó el premio a la mejor música en el Festival Locomotiva y en el Festival de Cine de Maringá.

Ganó el premio especial del jurado oficial en la 38.ª edición de Gramado y, con otros cortos de ese festival, pasó a la muestra nacional del Festival Internacional de Cortometrajes de São Paulo. En Maringá se llevó seis premios de animación: mejor corto, dirección, guion, música, escenografía y personaje. En el Brazilian Film Festival of Toronto ganó los de mejor dirección y mejor cortometraje, y también fue premiado en Florianópolis Audiovisual Mercosul, Fantaspoa, Itapetinga, el Festival Locomotiva y la muestra teen del FICI. Estuvo en la selección oficial de Anima Mundi 2010.