La idea nació en una estación del metro de Milán. Jacob Wyatt había bajado varias escaleras, fijas y mecánicas, y esperaba el tren mirando una rejilla de acero sobre el andén, con todo un espacio vacío encima. «Me pregunté qué ocupaba todo ese espacio sobre mí», contó al College of Fine Arts and Communications de la Universidad Brigham Young (BYU). Empezó a garabatear «pequeñas fantasías sobre las cosas que viven entre el metro y la calle» y pensó que sería divertido contar la historia de alguien muy joven que intenta alcanzar un tren y se pierde en «una especie de mundo de sueño en los márgenes de la estación del metro».

De ahí salió Metro, la película de estudiante que Wyatt hizo en el Center for Animation de BYU junto a un grupo de amistades. Prudence, la niña, intenta viajar en metro y persigue a un zorro ladrón por un mundo subterráneo. En Vimeo, Wyatt la presentó con una sola línea: «Una película más bien pequeña que hice sobre una niña y un zorro».

Para Wyatt, terminarla fue una victoria personal. «Había participado en otras dos películas que se vinieron abajo por distintas razones, y había llegado a temer que simplemente no podía hacer una película», dijo. «Así que hacer Metro, terminarla, enviarla, rompió un poco una mala racha, acabó con esa cadena de proyectos sin terminar y esperanzas incumplidas.» La historia misma, añadió, es su intento de resolver qué siente ante el arte como carrera y como forma de vida, cuando lo que el arte y el entretenimiento aportan a la sociedad es menos cuantificable que lo que aportan la plomería, la docencia o la policía.

Es más lo que la gente trajo a la experiencia que lo que yo puse en ella.

La película contó con financiación de KBYU y se hizo con amistades. «Ya era amigo de cada persona que trabajó en la película, o me hice su amigo», recordó Wyatt, y lo que más disfrutó fue «ver a la gente devolver un trabajo increíble». Él animaba y mandaba el material a Chris o a Joey, que se lo devolvían con los efectos y los movimientos de cámara, y entonces era «una criatura completamente nueva».

La música es de Michael Wyatt, su hermano menor. En 2010 Jake le propuso escribir la partitura y pronto le mostró un animatic, el storyboard filmado con sus tiempos, entrecortado y en blanco y negro. Quería una mezcla de «Clair de Lune» y «Rhapsody in Blue»; lo único en común que Michael encontró fue el piano, y acordaron una partitura solo para piano. Entendió después que su hermano buscaba asombro y emoción, no jazz: estudió la «Sarabande» de Debussy, la música para piano de Fauré y, por último, a Satie. La partitura conserva los acordes de séptima y el compás de 3/4 de las Gymnopédies.

Como el animatic era en blanco y negro, Michael no conocía la paleta. En su primera versión, la música era lenta cuando Prudence sube por primera vez al mundo de las tuberías; Jake le pidió más intensidad, y al ver los fondos en color Michael entendió por qué. Grabarla fue otro asunto: no encontraba quien la tocara ni lograba una toma limpia, así que la producción llamó a Ty Turley-Trejo, de BYU Broadcasting. Michael grabó la parte final, la de los créditos, y Jake tocó un solo do, captado con un micrófono ZOOM y metido en la grabación con GarageBand para tapar una pausa incómoda. Aunque en los créditos figura un solo pianista, cuenta Michael, hubo tres, y se pueden oír en un fragmento de tres segundos.

«No hay diálogo, ni efectos de sonido, ni siquiera caras, así que toda la historia se cuenta con gestos», escribió Michael. «Cuanto más la veo (y debo de haberla visto cientos de veces), más me impresiona cómo Jake podía comunicar tanto con cosas tan simples como la postura y los tiempos.» Jake encuentra otra razón por la que el corto llega a la gente: la falta de detalle en el diseño de Prudence, del zorro y de la estación. «Es lo bastante difuso como para que la gente lo convierta en lo que quiere o necesita que sea», dijo. «No lo planeé; no soy tan listo.»

Motionographer se fijó en el encuadre: el interés de Wyatt por los cómics se nota en el uso de cuadros como viñetas a lo largo del corto. «Las paletas ricas y los amplios escenarios subterráneos parecen apenas contenidos en los rectángulos que usa para marcar el ritmo de la acción», escribió. Como en un cómic, esos paneles dirigen la mirada y juegan con la escala, y sugieren un mundo más grande de lo que cabe en la pantalla. Señaló además un efecto secundario: los paneles aparecen uno tras otro, en una cadena que repite la persecución, y cada uno trae una sorpresa nueva en otra zona de la pantalla, como cada vuelta de la niña revela otra maravilla escondida bajo tierra.

Cartoon Brew, que lo presentó cuando llegó a internet, lo llamó una «fantasía minimalista» y escribió que «una dirección de arte y un diseño de color fuertes convierten su historia sencilla en una experiencia hermosa».

La primera vez que Michael vio Metro con público, en el Final Cut Film Festival de BYU, oyó risas y creyó que se reían de la película; detrás de él, una chica dijo: «Ah. Ya entiendo. Es artístico». En la segunda función comprendió que la gente se reía porque la disfrutaba y conectaba con sus emociones, y el corto ganó el premio del jurado y el del público, este, según le contaron, con más del doble de votos que el siguiente. También ganó el premio a la mejor película de estudiantes del Animation Block Party de 2011 y el premio estudiantil del Blue Plum Animation Festival de 2012, y la mayor sorpresa para Michael fue el premio al mejor cortometraje del Nantucket Film Festival: «No “mejor corto animado”. No “mejor corto de estudiantes”». En octubre de 2012 había pasado por diez festivales.

Kelly Loosli, una de las personas que guiaron a Wyatt en BYU, viajó con él a Nantucket. «Tuvo éxito porque es distinta, está bien articulada y es visualmente hermosa», dijo, y la contó entre sus películas favoritas de todas las que habían hecho allí.

Wyatt se graduó en 2012 con un BFA en Animación y se mudó a Los Ángeles para hacer storyboards de cine y animación. Según su agencia literaria, InkWell Management, después fue director creativo de Moonbot Studios y autor de Necropolis (Image Comics, 2017), y ha escrito y dibujado para cine, televisión y, a veces, cómics, como los de Ms. Marvel, de Marvel Comics, Hora de aventura, de Cartoon Network, y TMNT, de Nickelodeon. Michael, que estudiaba lingüística y producía el programa Thinking Aloud en Classical 89, la emisora de BYU, se preparaba entonces para estudiar derecho. «Dejaría cualquier cosa al instante para trabajar en otro de sus proyectos», escribió.