Un nadador enorme, campeón, compite contra algo que no está en la piscina. Esa es la materia de Jean-François, la ópera prima de Tom Haugomat y Bruno Mangyoku, que en 2010 ganó en Annecy el premio Jean-Luc Xiberras a la mejor ópera prima.

Haugomat y Mangyoku se conocieron en Gobelins, en París, y empezaron la película durante su último año de estudios. La produjo Cube Creative con ARTE France.

La sinopsis oficial lo cuenta como una lucha contra el agua: un campeón de natación compite contra una resaca de recuerdos de infancia, y ninguna medalla puede con la corriente de la nostalgia que lo devuelve al mar, a su padre y al niño que queda apenas fuera de su alcance. En la reseña de Short of the Week, Jason Sondhi la describió como una historia «un poco vaga y poética», hecha de imágenes recurrentes: una boya roja y blanca, un padre pescador.

Sondhi proponía leerlo a partir de lo que exige el éxito deportivo. Vista así, cada brazada del campeón es también una forma de alejarse de algo.

Habla de nuestra dificultad para crecer.

A la vista, la imagen se lee como animación tradicional sobre fondos de fotografía y video. Leída así, esa combinación deja toda la atención en el personaje principal y en su historia: el mundo real queda de fondo, literalmente, y el dibujo se reserva para lo que siente el protagonista.

CGPress lo presentó como una película «sobre el éxito, la felicidad y la nostalgia», con «un gran uso del montaje y de los cambios de subjetividad en la narración».

Para Haugomat, la película no sale del deporte: «Es una película ligada, creo, a la angustia que teníamos de tener que entrar en el mundo del trabajo; habla de nuestra dificultad para crecer», contó en el Atelier de Sèvres. Visto así, el campeón que no logra dejar atrás la infancia es también el retrato de dos estudiantes a punto de salir de la escuela.

Tom Haugomat y Bruno Mangyoku estudiaron en el Atelier de Sèvres, una escuela preparatoria de artes de París, y después en la sección de diseño y realización de películas de animación de Gobelins, donde Haugomat descubrió su pasión por la imagen en movimiento.

Haugomat y Mangyoku volvieron a dirigir juntos Nuisible (2013), un corto coproducido por Arte, y los dos siguieron también en la ilustración: Haugomat publica libros y expone en la Galerie Robillard, y Mangyoku trabaja con la agencia Handsome Frank.