«La película empezó por el personaje: el pato en bucle que intenta volar una y otra vez, y no lo consigue». Will Anderson lo había armado y comprimido como GIF para subirlo a internet; después se quedó mirándolo, al pato ahí atascado, y quiso saber más de su vida en línea. De esa curiosidad salió Have Heart, que la descripción de su video resume en una línea: un GIF animado en bucle tiene una crisis existencial.

Anderson trabajaba entonces en una empresa de diseño de Glasgow y empezó el corto en paralelo, en sus viajes de ida y vuelta desde Edimburgo. En una charla de Nicer Tuesdays, el ciclo de It’s Nice That, recordó a un diseñador del trabajo que calculaba haber pasado en su carrera «un año de su vida en un autobús», aunque lo había aprovechado aprendiendo software. Anderson contó que le entró el pánico y se puso a juntar formas. Publicó el pato en Twitter y, contó a It’s Nice That, empezó a pensar en cómo debía de ser para él quedarse ahí atrapado, repitiéndose sin fin.

Cuando el pato cobró vida como GIF, la historia empezó a tomar forma. «Me encontré sintiendo pena por él», dijo en Nicer Tuesdays. «Es patético: intenta volar y lo hace fatal, pero no se rinde». En el pato vio algo de cualquiera: «Si él está atrapado en internet, todo el mundo está un poco así. […] Hay una lucha constante por llamar la atención en internet, un flujo constante de contenido nuevo, y abruma».

El pato se llama Duck. Según It’s Nice That, se cuestiona su trabajo, su relación y su lugar en el mundo, y descubre que le falta algo. Anderson lo dice a su manera: el corto se acerca a un personaje con miedos y preocupaciones reales sobre su trabajo, sus relaciones y, en último término, sobre para qué está ahí. «Como su vida se juzga por corazones fantasma o “me gusta”, quizá tiene que fijarse en las cosas que son reales y tangibles a su alrededor y apreciarlas». A quien se haya sentido así alguna vez, le gustaría que empatizara, «y quizá que le diera un abrazo a alguien». A la gente se lo vendía con una imagen: «¡Lo presentaba como si fuera The Truman Show en un iPad!».

Para It’s Nice That, en la nota de Jenny Brewer, el corto es visualmente simple y a la vez profundamente innovador, y habla de un mundo de contenido infinito y de cómo se mide el propio valor a través de las redes sociales. Short of the Week se fijó en la premisa: tomar un GIF, uno de los formatos más populares y compartidos de internet, y usarlo como metáfora de la vida, una idea que, al verla, parece tan obvia que cuesta creer que nadie la hubiera tenido antes.

Quería hablar de lo que es estar vivo en internet, así que contar la historia desde el punto de vista de un contenido en bucle tenía sentido para mí.

Anderson hizo el corto en orden cronológico, sin guion, sin storyboard y sin animatic (el storyboard filmado con sus tiempos), descubriéndolo sobre la marcha. «Me gusta la idea de no saber necesariamente qué hay a la vuelta de la esquina, algo que choca con la manera en que se hace mucha animación», explicó a Short of the Week. «Al fin y al cabo son actores en pantalla, así que siento que tengo que darles cierta libertad para que hagan lo suyo». Trabajó con un cuaderno de bocetos e Illustrator, y trató los dos como un escenario. Según It’s Nice That, no hay cortes de montaje, solo deslizamientos a izquierda y derecha y pellizcos para acercar y alejar. «Eso tenía sentido visual si iba a contar una historia sobre un espacio digital, un espacio al que nuestro cerebro se ha acostumbrado hace poco en teléfonos y tabletas», explicó Anderson.

La sencillez es una elección. «Como animador, me gusta la idea de usar la simplicidad para comunicar ideas emocionales complejas, y me entusiasma que con unas pocas formas simples se puedan crear personajes que tienen sentimientos y que cuentan una historia sobre nosotros». El propio formato le dio otra pista: un GIF admite un número máximo de colores, «una gran limitación», y permite ordenarlos por tono y por popularidad, «lo que me hizo pensar en que algunos colores son más populares que otros». De la austeridad del corto, hecho de piezas que se multiplican entre sí, dijo: «Todo se sostiene en un equilibrio delicado, como tú, como yo y como toda la gente que nos rodea en internet, y quizá también en nuestras vidas».

Lo hizo en su tiempo libre y sin presupuesto. Hacer la imagen él solo, dice, ayudó al proceso: era una película que iba descubriendo a medida que avanzaba, sin calendario, y podía tomarse su tiempo. Ainslie Henderson, con quien comparte el estudio White Robot, lo acompañó cuando estaba perdido, «y desde luego lo estuve a ratos». Con la imagen terminada, trabajó con Keith Duncan, que hizo el diseño de sonido y la mezcla y con quien colaboraba desde hacía años, en una enorme cantidad de sonido intenso y preciso; el proceso llevó tres meses largos, y después ese sonido se entretejió con la música de Atzi Muramatsu. La película, dice, resultó ser «un verdadero experimento entre imagen y sonido». «El sonido y la música tienen un papel vital en el cine, pero Have Heart depende de ellos con mucha intensidad por su austeridad visual».

Antes de llegar a internet, el corto hizo un recorrido por festivales durante 2017 y comienzos de 2018: fue nominado al BAFTA al mejor cortometraje británico de animación y ganó el premio al mejor cortometraje en los British Animation Awards de 2018. Anderson había supuesto, mientras lo hacía, que sería para internet antes que nada, pero a medida que la película crecía tuvo más claro que quería que se viera de forma más cinematográfica. «Es una película exigente, creo. […] Será interesante ver cómo le va en internet, sobre todo porque habla de cuánto aguanta hoy nuestra atención, y la pone a prueba». En una sala, añadió, la película gana porque el público está atrapado viéndola; en internet basta con cerrar la ventana. «Curiosamente, creo que funciona bastante bien en el ambiente de los festivales porque, visualmente, no parece hecha “para” ese lugar. ¡Pero por favor, no cierren la ventana! ¡Véanla hasta el final!».

Anderson nació en Dingwall, en las Tierras Altas de Escocia, y estudió animación en el Edinburgh College of Art. Su película de graduación, The Making of Longbird, ganó el BAFTA al cortometraje de animación en 2013, y con Henderson firmó después Monkey Love Experiments. Cuando se estrenó Have Heart en línea, Anderson preparaba con Henderson y el Scottish Documentary Institute un documental híbrido que mezcla realidad y ficción: un animador se enfrenta a la mortalidad de su madre a raíz de la sospecha de un cáncer.