Para Ely Dagher, artista y cineasta libanés nacido en Beirut, la Beirut de 1998 era una ciudad optimista. La guerra civil libanesa había terminado ocho años antes y en su lugar había llegado un periodo de recuperación, con la promesa de que la ciudad iba a progresar. Años después, cuando trabajaba en Waves ’98, ese optimismo había dado paso a otra cosa: la infraestructura seguía desmoronándose y las noticias no traían más que historias deprimentes.

Crecer en esa realidad fue difícil, cuenta el blog de Vimeo, y Dagher encontró una salida en su grupo, donde se sentía feliz y a salvo. Pero ese refugio tenía un costo: cuanto más se cerraba el grupo a lo que pasaba en la ciudad, más se insensibilizaba ante los problemas que lo rodeaban, y menos le interesaba trabajar para mejorar Beirut. Dagher describe esa experiencia, y la dualidad con la que creció, como el detonante del corto.

La película traslada esa historia a un personaje, Omar, que estudia la secundaria y vive en los suburbios del norte de Beirut a finales de los noventa. Según la sinopsis oficial, desencantado de su vida en los suburbios de una Beirut segregada, hace un hallazgo inusual que lo arrastra a las profundidades de la ciudad. Inmerso en un mundo tan cercano a su realidad y a la vez tan aislado de ella, le cuesta conservar sus apegos, su sentido de hogar.

Una copia completa del corto, de unos quince minutos, se encuentra en el canal SOONER Shorts, de YouTube, que no es el del equipo de la película.

Por su estilo, el corto llamó de inmediato la atención del equipo de curaduría de Vimeo: la mezcla de la realidad, hecha de miles de fotografías de fondo y de metraje de imagen real, con personajes de animación neutra y elementos surrealistas. Ese equipo escribió que no lo había visto antes en el medio. En sus conversaciones con Dagher supieron que esas decisiones eran más que un adorno: las fotos y los videos transmiten cómo se sentía Beirut, no solo cómo se veía. Y el diseño de personajes buscaba ser universal, para que cualquier joven de Beirut pudiera reconocerse en Omar y en su grupo.

Entre esos elementos surrealistas hay un elefante dorado y brillante que flota por Beirut. Fue la primera imagen que Dagher tuvo en la cabeza cuando empezó a pensar en la película, y representa para él la misma burbuja con la que escapaba de la realidad. El elefante puede llevar a Omar y a su grupo a lugares donde descansar y disfrutar.

Es un refugio hermoso y frágil y, al mismo tiempo, pesado, imponente y destructivo.

El dossier de prensa del corto lo presenta tanto como una película narrativa como un ensayo visual personal dedicado a Beirut, la ciudad natal de Dagher: una exploración de su relación de entonces con el Líbano, proyectada en la historia de un adolescente en 1998. Desde que se fue al extranjero a estudiar y a trabajar, Dagher pasaba cada vez más tiempo fuera del país, y su apego a Beirut se había vuelto cada vez más complicado. Para entonces vivía en Bruselas. El relato se apoya en sus esfuerzos por entender esa relación cambiante con la ciudad y la vida en ella, y lo pone junto al descubrimiento que hace un adolescente de esa ciudad segregada.

Dagher se formó primero en animación 2D y 3D y en dirección de arte e ilustración en la Académie Libanaise des Beaux-Arts, y después en Nuevos Medios en Goldsmiths, en Londres. Sus proyectos van del surrealismo a la ciencia ficción y el ocultismo. El Fondo Árabe para las Artes y la Cultura (AFAC) incluye Waves ’98 entre sus proyectos.

En 2015, Waves ’98 fue uno de los pocos cortometrajes elegidos entre 4.550 para competir en Cannes, el primer filme libanés en la competencia oficial del festival desde Hors la vie, de Maroun Baghdadi, que ganó el Premio del Jurado en 1991. Ganó la Palma de Oro al cortometraje y pasó por festivales como Sundance y el de Toronto. Llegó a internet en enero de 2018, como Staff Pick Premiere, el estreno destacado que elige el equipo de curaduría de Vimeo.

Mira el corto antes de seguir: desde aquí se habla del final.

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La película termina repitiendo una frase con la que empieza la historia: «Ya me cansé de oír la misma historia una y otra vez. Es como si todo estuviera atascado». Según el blog de Vimeo, esa frase en bucle solo se rompe cuando el elefante, con Dagher adentro, deja la ciudad por completo, y esa imagen, hermosa e inquietante, sugiere que Dagher llegó a entender su doble relación con Beirut al hacer Waves ’98: solo yéndose del todo consigue romper el ciclo con el que creció.