Christopher Alender y Soapbox Films rodaron en un día, con muy poco dinero, el videoclip de Lovett que convirtió un plató vacío en un cielo steampunk en plena tormenta.
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A principios de febrero de 2011, el músico Ben Lovett estrenó en internet el video de «Eye of the Storm», una de las canciones de su disco Highway Collection, que aún no había salido a la venta. Lo que publicó no parecía un videoclip de presupuesto independiente: un capitán al timón de una aeronave de madera, un cielo que se vuelve tormenta, motores, manómetros y vapor. Parecía el fragmento de una superproducción.
No lo era. Según sus propios autores, todo se filmó en un solo día y con muy poco dinero; el mundo entero se construyó después, en la postproducción. Eye of the Storm es, antes que nada, una demostración de cómo se hace mucho con poco, y por eso mismo abrió puertas en Hollywood para su director y para el responsable de sus efectos visuales.
Eye of the Storm no tiene diálogos: lo guía la canción. Empieza con nubes vistas a través de un catalejo y una luz verde en el horizonte. Un hombre recorre la plataforma de una aeronave de madera que flota como un zepelín, catalejo en mano, acompañado por un pequeño dragón encadenado. Busca algo. Deja caer una caja por la borda, ve venir la tormenta y se prepara.
La tormenta ocupa el centro del video: lluvia, rayos, el timón manejado a golpes, las luces de la nave apagándose una a una con el viento. Lo que pasa después —la luz verde, el dragón, el último tramo del viaje— es mejor verlo que leerlo. Lovett, el autor de la canción, es también el capitán.
Detrás de la canción está Lovett, nombre artístico de Ben Lovett, un compositor de Atlanta que hasta entonces se conocía sobre todo por sus bandas sonoras de cine, entre ellas las de The Signal y The Last Lullaby, que le valió el premio a la mejor música en el Festival Internacional de Cine de Brooklyn. «Eye of the Storm» fue el segundo videoclip de Highway Collection, que llegó a las tiendas en marzo de 2011, más de un mes después del video.
La imagen está entre la fotografía y la ilustración, y es a propósito: el making-of cuenta que buscaban un aspecto «híbrido entre lo fotorrealista y lo ilustrado». Casi todo es negro o muy oscuro, y sobre esa oscuridad brillan unos pocos detalles —los ojos del capitán tras sus gafas, las luces de la nave, el metal—, como en Sin City, que es la referencia que el propio equipo nombra. La portada que eligió el canal de Lovett, con el título sobre la pasarela a contraluz de un sol bajo, contrasta con un video que transcurre casi entero en la penumbra.
El dragón, en 3D, es el único personaje animado, y el vínculo emocional del corto. La canción marca la estructura: calma, tormenta y un final que se abre hacia la luz del horizonte.
Todo se filmó en un solo día; el mundo entero se construyó después.
Hacia 2010 el steampunk había salido de su nicho literario. Entre octubre de 2009 y febrero de 2010, el Museo de Historia de la Ciencia de Oxford le dedicó la que presentó como la primera exposición de arte steampunk del mundo, con obras de 18 artistas, y la visitaron más de 70.000 personas en cuatro meses. Eye of the Storm toma de él la iconografía —dirigibles, latón, engranajes— pero no el cinismo: su capitán es un héroe de aventuras clásico.
En la técnica, la referencia que citaron sus autores es otra: Sin City (2005), de Robert Rodriguez y Frank Miller, filmada con los actores sobre un fondo de color y con el color de la imagen manipulado en la postproducción, zona por zona.
La canción, por su parte, venía del cine. Lovett cuenta en el making-of que es la que más le debe a su trabajo de compositor de bandas sonoras, con una estructura muy cinematográfica: una metáfora dramatizada de una mala relación, la de guiar un barco directo hacia la tormenta, porque «a veces la única manera de sortear lo difícil es atravesarlo».
Soapbox Films, la productora de Alender, ya conocía el terreno de lo viral: había firmado la versión de «Bohemian Rhapsody» de los Muppets, premiada en los Webby, y el video de «The Ghost Inside» de Broken Bells.
Christopher Alender nació en Atlanta y estudió en la escuela de cine de la Universidad Estatal de Florida. Empezó en Hollywood haciendo tráileres de películas, un oficio que, según él mismo, le enseñó a contar de forma rápida y visualmente llamativa. Después fundó Soapbox Films, que pasó de ser una operación casera a una productora de contenido original y publicidad para estudios como Disney, Marvel y Lucasfilm; fue la responsable de relanzar a los Muppets en internet.
La idea del mundo steampunk en el cielo fue de Alender, según se cuenta en el making-of. Lo acompañaron el productor Kris Eber, el director de fotografía Craig Kief y, en los efectos visuales, Wes Ball, al frente de su estudio Oddball Animation. Kief y Ball habían salido, como Alender, de la escuela de cine de la Universidad Estatal de Florida. Kief había trabajado varios años como jefe de iluminación antes de pasar a la dirección de fotografía, y desde 2009 filmaba videos de los Muppets. Ball se graduó en 2002 y al año siguiente ganó un Student Academy Award con su corto animado A Work in Progress.
El método de Eye of the Storm está a la vista en su making-of, que Lovett publicó el mismo día que el video. Hubo un solo día de rodaje, con Lovett frente a una pantalla azul —la primera vez que actuaba así—, y todo estaba planificado de antemano: cada plano dibujado en storyboards de papel, a la vista durante el rodaje, para saber en todo momento qué faltaba.
El aspecto ilustrado se resolvió en el set, con luz negra. El equipo probó pinturas y cintas para ver cuáles brillaban mejor, y le dio a cada elemento del vestuario —botones, cuello, hasta las correas de las botas— su propio color, para poder aislar cada canal de color y manipularlo después, «una técnica muy parecida a la de Sin City». Las gafas del capitán iban tapadas con cinta verde para poder reemplazarlas. Craig Kief montó la cámara de modo que, con solo accionar un interruptor, se podía ver una aproximación del resultado final.
Si hicimos bien nuestro trabajo, el público no tiene idea de todo lo que hubo detrás.
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El resto mezcla trucos de siempre con tecnología nueva. En el set no había viento: la bufanda del capitán la movían con hilo de pescar para que reaccionara a la tormenta. El viento, la lluvia y los rayos los agregó después Oddball Animation, junto con el material rodado con cámaras RED y compuesto en After Effects, con los elementos en 3D creados en Modo y LightWave, según contó la revista CG Channel en febrero de 2011. Participaron artistas de varios países, y el productor Kris Eber lo resumió así: «Si hicimos bien nuestro trabajo, el público no tiene idea de todo lo que hubo detrás».
Con un solo día de rodaje, lo que no se podía improvisar se resolvió en el papel y en la luz: storyboards completos, un vestuario pensado para la postproducción y una forma de ver el resultado en el momento. Oddball Animation publicó además un desglose detallado de sus efectos.
Eye of the Storm es un buen recordatorio de que la escala de una imagen no depende de la escala de una producción. Un día de rodaje, un equipo pequeño y una idea clara del mundo que se quería mostrar bastaron para un cielo en tormenta con la ambición visual del cine de estudio.
El video le valió a Craig Kief una nominación a la mejor fotografía en Camerimage, el festival polaco dedicado a los directores de fotografía, y a Alender, según su biografía, reuniones en todo Hollywood. En 2014, Sony compró un proyecto de ciencia ficción suyo desarrollado con Bad Robot, la productora de J. J. Abrams. Alender dirigió después The Old Ways, disponible en Netflix, y produjo las óperas primas de otros directores, como The Wind, de Emma Tammi, y The Mortuary Collection, de Ryan Spindell. Wes Ball, por su parte, dio el salto a la dirección de largometrajes con la trilogía de Maze Runner (2014-2018).
El making-of completo y el resto de los videos de Highway Collection están en el canal de Lovett.