Alicia y Jordán acaban de casarse. Ella lo quiere mucho, y él la ama profundamente, pero es moreno, duro y de pocas palabras, y su carácter hiela los sueños de novia de Alicia. La casa donde viven es blanca y fría. Al poco tiempo, ella enferma: una gripe leve, después adelgaza, se desvanece, delira. El médico no lo entiende: «Tiene una gran debilidad que no me explico». Así empieza «El almohadón de plumas», el cuento de Horacio Quiroga que el chileno Hugo Covarrubias adaptó en stop motion en 2007.

Quiroga, escritor uruguayo, publicó el cuento en 1907 en la revista Caras y Caretas, y en 1917 lo incluyó en su libro Cuentos de amor de locura y de muerte. Según Canal 13, más de una generación en América Latina lo leyó en la infancia.

Recién casados, y la casa ya está fría.

El cuento llega en la voz de un narrador, Leonardo Perucci, actor chileno de teleseries de Canal 13 como Brujas y Papi Ricky.

Fue la primera de las adaptaciones de literatura latinoamericana que hizo Covarrubias. En 2012 siguió La noche boca arriba, sobre el cuento de Julio Cortázar. En 2016, cuando Bear Story ganó el primer Oscar para un corto animado chileno, el diario El Dínamo recomendó El almohadón de plumas entre los «excelentes precedentes» de la animación del país.

Covarrubias, nacido en Santiago, es director y animador de stop motion y fundó Maleza, una compañía que mezcla teatro y animación.

Su tercer corto, Bestia (2021), escrito con Martín Erazo, sigue a una protagonista inspirada en Íngrid Olderöck, mayor de la policía y agente de la DINA durante la dictadura chilena. Compitió entre los cortos de Annecy, donde ganó el premio Festival Connexion; ganó el Annie al mejor corto animado y fue nominado al Oscar, el segundo corto animado chileno en llegar a esa nominación después de Bear Story.