Kuchao no tiene amigos porque mastica con la boca abierta, y espera con impaciencia la salida de la escuela para masticar su chicle. Masaki Okuda lo contó en un corto de la Universidad de las Artes de Tokio, con un recitado al estilo de las rimas infantiles y un shamisen.
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En su clase, a Kuchao lo detestan. No tiene amigos porque mastica con la boca abierta y eso molesta al resto de la clase; hasta su docente lo reprende en el comedor. Cambiar es imposible, dice él: ¿cómo va a cambiar su forma de ser? Así que espera, de mal humor, a que termine la escuela para masticar el chicle que tiene guardado.
Cuando sueltan globos de helio, él es el único que no suelta el suyo. A la salida corre a toda velocidad con el globo, se mete el chicle en la boca y entra, en palabras de Okuda en la descripción del video, en «el mundo de la imaginación»: el globo se vuelve una cara, empieza a masticar chicle también y se transforma en muchas cosas distintas. Mientras la imaginación de Kuchao avanza, el globo no deja de crecer.
A Gum Boy, de Masaki Okuda, es un corto de estudiante hecho en 2010 en la Universidad de las Artes de Tokio. Su título original, Kuchao, es el nombre del niño. Para Cartoon Brew, el corto trata un tema difícil, el ostracismo adolescente, con un uso creativo y no literal de la animación que une la gracia fluida de un estilo de acuarela con un uso frenético de la cámara y del corte; el dominio de Okuda de la técnica cinematográfica, la narración y el estilo visual lo pone, según el sitio, por encima del corto de estudiante promedio e incluso del corto profesional promedio.
Cuando empieza a masticar el chicle que tenía escondido, entra en el mundo de la imaginación.
Según Nishikata Film Review, el corto empieza con el sonido de alguien que masca chicle con fuerza, «kucha kucha», mientras las letras de los créditos tiemblan y se estiran al ritmo, como un chicle que se estira y vuelve a su forma. Okuda escribió el texto él mismo, con la estructura de repetición y variación de los cuentos orales y de la música. Lo recita la voz de un niño, a la manera cantarina de las rimas infantiles y salpicado de decenas de onomatopeyas, con el shamisen de Kohdai Minoda (el laúd tradicional japonés de tres cuerdas). La reseña le encuentra la energía de una función de rakugo, el arte japonés de contar historias con un solo narrador en escena, y escribe que la historia avanza a toda velocidad, como un viaje vertiginoso por la imaginación de un niño.
Catherine Munroe Hotes, de Nishikata Film Review, encuentra en A Gum Boy mucho en común con Animal Dance (2009): los dos aprovechan la capacidad de la animación para interpretar la música de forma poética con imágenes en movimiento, y A Gum Boy le suma a la banda sonora la dimensión de las palabras.
Nishikata Film Review señala que la paleta gris de las escenas de la escuela refleja el mal humor del niño, y que cuando suena la campana la escena pasa del gris a los tonos cálidos: Kuchao sale corriendo a masticar su chicle y sonríe por primera vez.
Okuda hizo el posgrado en la Universidad de las Artes de Tokio, donde en 2011 enseñaba el animador Koji Yamamura. A Munroe Hotes, la forma de contar y las texturas en capas de cada fotograma le recordaron Mt. Head (2002), el clásico de Yamamura basado en el rakugo, y Babel’s Book (1996), su exploración de la imaginación de los niños. La influencia de Yamamura, según la reseña, también se nota en el uso de elementos abstractos y en la profundidad del cuadro, pero no hace más que pulir una manera de narrar que es muy propia de Okuda.
Masaki Okuda, nacido en 1985 y originario de Yokohama, se graduó en Tamabi, la Universidad de Arte de Tama, antes del posgrado en Tokio. Antes de A Gum Boy había hecho The Garden of Pleasure (2007) y Orchestra (2008), que codirigió con Ryo Ookawara y Yutaro Ogawa. Orchestra traduce a una animación dibujada, minimalista y abstracta, en blanco y negro, la energía de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart tocando una sinfonía de Beethoven; Munroe Hotes la conoció en 2009, cuando Koji Yamamura la presentó en Yokohama Art Navi.
Nishikata Film Review vio A Gum Boy en 2011 en Nippon Connection, en la sesión especial de animación de CALF, y lo contó entre lo mejor de las películas nuevas que vio en ese festival.