«Un trabajo sencillo de sicario. Las cosas no salen como se esperaba». Con esas dos frases se presenta en Vimeo The Chase, el primer corto de Tomás Vergara. Detrás hay una historia que CG Channel comparó con la de los artistas que se encierran en una cabaña a hacer su obra: Vergara, chileno y autodidacta, dejó su empleo, se instaló en una cabaña cerca de Pucón y, con un presupuesto de 700 dólares, hizo la película.
«Desde niño siempre quise hacer una película», contó a CG Channel. «Pero cuando empecé a trabajar y a ganar dinero, todo ese deseo de niño empezó a desvanecerse. Pagaban bien, pero hacíamos cosas que eran una porquería, y eso no iba a mejorar pronto».
Me di cuenta de que no me importaba ganarme la vida. Así que ahorré algo de dinero, hice un plan y me fui a hacer The Chase.
Vergara trabajó en Maya y After Effects, casi siempre en una sola computadora de seis núcleos; cuando el render empezó a atascarse, compró una segunda. Tenía la teoría, pero aprendió a hacer el rigging, el esqueleto de controles que permite mover a un personaje, y a animar personajes mientras producía la película. Según él, el presupuesto, que no incluye lo que gastó en vivir, podría haber sido de cero: le habría costado unos meses más.
Vivía de té, avena y soya. La calefacción de la cabaña era mala, y pasó el invierno trabajando dentro de su saco de dormir. Durante tres semanas durmió cinco horas por día y se daba exactamente siete minutos para almorzar; un día pasó unas treinta horas sin dormir ni comer y casi se desmaya. «Me asusté», contó. «Si me pasaba algo, nadie iba a enterarse». Con el tiempo entendió que ese ritmo era contraproducente.
Ya con una rutina más razonable, terminó los 269 planos de la película en ocho meses, dos más de los que había previsto, entre quince cortes de luz y más de cuarenta pantallazos azules. En la cabaña, aunque se declara mal lector, leyó catorce libros, aprendió a hacer malabares con clavas, bajó unos 27 kilos y escribió 38 historias para producir en el futuro.
«En realidad estaba muerto de miedo», dijo. «Había demasiadas cosas que no sabía hacer, pero igual me lancé. Tener miedo de todo eso fue, supongo, toda la razón para hacer la película».
CG Channel destacó la dirección ágil, la iluminación de los escenarios y un villano desgarbado que, a su juicio, está entre los más memorables del corto independiente. Vimeo la eligió como Staff Pick, la selección de su equipo.
Vergara la difundió también por su cuenta. Un día escribió al equipo de The Pirate Bay, «un tiro en la oscuridad», y le respondieron que les gustaba: el corto apareció en la portada del sitio dentro de The Promo Bay, un proyecto que mostraba a artistas emergentes. «Estoy tan contento», escribió. «Y a la gente parece encantarle el corto. Eso tampoco me lo esperaba». En su sitio prometió además una serie sobre cómo hacer un corto animado en 3D sin pagar una educación cara, desde la idea hasta el sonido, y anunció que había interés de Hollywood: estaba desarrollando The Chase como largometraje.
Después vino Isolated, que Vergara coescribió y dirigió en colaboración con Peak Pictures: un taxista de Nueva York despierta tras un choque en pleno fin de la humanidad, y su rostro en 3D reproduce, con las expresiones reconstruidas, el de Tomás Verdejo Urzúa.

