Mutaciones, etapas de una transformación. «La evolución como ganancia de función se denomina neomórfica», escribe Animatorio al presentar Neomorphus: un ecosistema imaginario en el que las criaturas se adaptan a su medio y el medio se transforma en función de ellas, en un ciclo fantástico.
«Fragilidad y extrañeza» es como el estudio resume lo que deja el corto. Sus seres, «un tanto macabros», conviven en un hábitat de naturaleza propia, como un espacio abandonado hace mucho tiempo, y allí siguen el circuito de sus vidas: nacen, crecen, se descomponen y se recomponen. El blog de Dragonframe lo describió como una pieza fantasmagórica muy detallada, de iluminación sombría y animación orgánica sutil.
Es la segunda película de Praepostere, una serie de minicortos libres que Animatorio hizo en stop motion con un tema común: la evolución de lo insólito dentro de una visión mórbida. El nombre de la serie viene del latín, «de adentro hacia afuera», y su tema son los ciclos de la evolución y de las transformaciones. La primera, Adiantum Pedatum, partía de ilustraciones y grabados de libros de botánica: una planta fantástica que se despliega en distintas capas y, al crecer, revela algo que va mucho más allá de lo común.
El escenario también se convirtió en un personaje.
Animatorio liga la mutación a su propio momento: «La simbología de la mutación forma parte del momento que vivimos en nuestra trayectoria, cambiando de espacio, encontrando un nuevo espectro, una nueva fase; evolucionando».
La idea principal, cuenta el making-of, partió de los distintos procesos de una metamorfosis: la transformación y las reacciones que provoca a su alrededor. Por eso el escenario recibió un tratamiento especial: se mueve y reacciona según lo que hacen los personajes.
Lo más difícil fue animar a las criaturas. Cada una se hizo a mano y, como tenían rasgos de insecto, eran frágiles y había que manipularlas con cuidado. Gabriel Nobrega, a cargo de la dirección de arte, enumera los materiales: «mucha goma, alambre, espuma, pegamento y, por supuesto, para todo lo demás, cosas viejas de la casa de la abuela». La captura se hizo con una Canon 5D Mark II.
Todos los movimientos de cámara los hizo un robot Fanuc de los que se usan en las fábricas de autos («perfectamente preciso», dice Nobrega), que fotografiaba cada movimiento milimétrico programado. Los movimientos se animaban antes en Maya, a veces sobre modelos de bajos polígonos del decorado para visualizarlos, y en Maya se animaban también el zoom y el foco. Como el programa de captura todavía no controlaba el foco, el estudio construyó una pequeña máquina con servos y Arduino para hacerlo; una aplicación independiente sincronizaba el robot con el programa.
«Pasamos dos años entre el primer boceto y el render final», cuenta Nobrega; en ese tiempo vieron evolucionar Dragon y probaron todas sus versiones. Antes incluso de la versión 1.0, Animatorio había desarrollado su propio programa de captura para stop motion, pero Dragon tenía mejor velocidad de reproducción, exposiciones múltiples y otras funciones que los llevaron a dejar su sistema y adoptarlo. «Algo era esencial para nosotros: la posibilidad de integrar scripts», sigue Nobrega. Tras unos intercambios con Dragon Stop Motion, el estudio recibió una versión exclusiva de Dragon con esa función, que más tarde se refinó y pasó a ser oficial en las versiones 2.0: «Era la única manera de controlar y refinar muchas de las técnicas que desarrollamos aquí». Antes habían probado muchos programas a los que les faltaba algo muy simple, alternar al instante con el cuadro actual, algo que para quien anima es imprescindible y tiene que ser en tiempo real. Filmaron muchas tomas hacia atrás, y la reproducción hacia atrás les fue muy útil.
Después de la captura vinieron los retoques: se insertaron objetos que completaban cada escena y se limpió la imagen cuadro por cuadro para borrar los hilos, alambres y adhesivos que sostenían a los personajes. Luego se sumaron sombras, filtros y efectos para dar ambiente a las escenas, con la composición digital en Nuke. Al final entraron los efectos de sonido y la música que Anvil FX compuso para el corto.
A Nobrega le quedó una idea pendiente: cuando pensaron en filmar en estereoscopía, ya era tarde. «Tenemos muchas ganas de crear una nueva película y explorar este nuevo universo».
En el canal de Animatorio sigue Adiantum Pedatum, el primer corto de la serie.

