Un bebé aparece de pronto en la puerta de alguien con un alto cargo y mucho trabajo, y de ahí pasa de casa en casa por toda la cuadra. Nadie en el barrio quiere hacerse cargo de un bebé sin nombre: todo el mundo tiene demasiado que hacer con lo suyo. Every Child (en francés, Chaque enfant) cuenta esa historia sin palabras.

La National Film Board of Canada lo produjo en 1979; al año siguiente ganó el Oscar al mejor cortometraje animado, que recibió su productor, Derek Lamb.

La película se hizo por invitación de las Naciones Unidas. La Asamblea General había proclamado 1979 Año Internacional del Niño. Every Child fue la contribución canadiense a un largometraje colectivo de diez segmentos hecho para la ocasión, con UNICEF, y su segmento ilustra uno de los diez principios de la Declaración de los Derechos del Niño: que toda niña y todo niño tienen derecho a un nombre y a una nacionalidad.

Un bebé sin nombre y una cuadra entera demasiado ocupada.

No hay un narrador que enuncie ese derecho: los efectos de sonido salen de las voces de Les Mimes Électriques, que escribieron el guion con Derek Lamb. En los premios Genie de Canadá, Les Mimes Électriques recibieron un premio especial por el uso creativo e imaginativo del sonido.

Eugene Fedorenko, que dirigió y animó el corto, perdió más tarde su puesto en la NFB por problemas de presupuesto, y siguió trabajando con Lamb.

La banda sonora es de Normand Roger, que ha hecho bandas sonoras para la NFB durante casi cuarenta años; dos de ellas, la de Every Child y la de The Sand Castle, son de cortos que ganaron el Oscar.